Cuarenta senadores franceses avalan el relato del 'procés' y critican la «represión» a sus líderes

Carles Puigdemont. /Efe
Carles Puigdemont. / Efe

El Gobierno de Macron sale en defensa de la «unidad y la integridad de España» y reitera su apoyo «al marco constitucional»

PAULA ROSASCorersponsal en París (Francia)

Un total de 41 de los 348 senadores franceses pertenecientes a diferentes grupos políticos han pedido al Gobierno de Emmanuel Macron y a la Unión Europea que «intervengan para restablecer las condiciones del diálogo» en Cataluña, a la vez que denuncia la «represión» que a su juicio estarían sufriendo los líderes del 'procés'. El movimiento sorprendió al Gobierno español, que a través de la embajada desactivó un movimiento que alimenta el victimismo sececionista. A media tarde, el Ejecutivo francés, a través del Ministerio de Exteriores, emitió un contundente comunidado en el que reitera su apoyo «a la unidad e integridad española» y defiende que toda actuación debe desarrollarse desde el «respeto al marco constitucional».

El comunicado, titulado 'Por el respeto de las libertades y derechos fundamentales en Cataluña', fue publicado en el blog del senador André Gattolin, de La República en Marcha (LREM), formación del presidente francés y aliado europeo de Ciudadanos. Está firmado por senadores de diferente color político, entre ellos socialistas, comunistas o centristas. Aunque el número de firmantes es poco representativo del total de senadores de la Cámara Alta (un 12%), sí es cierto que se trata de las personalidades políticas de más alto rango que hasta la fecha se han alineado con las tesis independentistas o que, al menos, utilizan su lenguaje y sus argumentos.

Tanto el Gobierno de Francia, un país fuertemente centralista, como LREM han defendido desde el principio de la crisis catalana «la unidad constitucional de España» y han expresado su confianza en la independencia de la Justicia española. Salvo entre algunos grupos de la Cataluña francesa, de donde parece surgir esta iniciativa de los 41 senadores, el argumentario independentista no han tenido demasiado predicamento en Francia. Solo en los días posteriores al 1-O la crisis ocupó un espacio destacado en la prensa francesa, con críticas a la actuación de la policía. Desde entonces, el interés por el 'procés' o incluso por el juicio que se está desarrollando en el Supremo es esporádico.

Según el breve texto, los senadores matizan, eso sí, que no quieren «inmiscuirse en los problemas políticos de un país vecino» ni «tomar partido sobre el asunto de la independencia de Cataluña». Sin embargo, denuncian «las represiones de las que son víctimas los representantes legítimos» de la Generalitat de Cataluña, «encarcelados o forzados al exilio por sus opiniones en el ejercicio de los mandatos que les han confiado los electores».

El embajador de España, Fernando Carderera, aseguró este lunes que «lamenta y rechaza un manifiesto que demuestra un desconocimiento absoluto de la situación en España por parte de un grupo minoritario de senadores franceses». Desde la delegación diplomática como desde el Ministerio de Asunto Exteriores se están llevando a cabo «las gestiones necesarias a todos los niveles para aclarar la situación», explicaron fuentes conocedoras de la situación.

Críticas en Perpignan

Los senadores firmantes, que representan a diferentes regiones francesas y todas las sensibilidades del espectro político excepto la extrema derecha, denuncian que la situación de Cataluña y sus políticos «ha sido subestimada en nuestro país», y piden a Francia y a los países de la Unión Europea (UE) que «intervengan para restablecer las condiciones del diálogo con el fin de encontrar soluciones políticas a un problema político».

Según afirmó François Calvet, uno de los iniciadores de la propuesta, Europa debe «buscar soluciones» porque «hay una subida de tensión que no puede más que acabar mal». Miembro del partido conservador Los Republicanos, consideró en declaraciones a 'Efe' que los ex altos cargos de la Generalitat de Cataluña que están siendo juzgados son «presos políticos» que están siendo procesados «por sus opiniones».

El pasado verano, otro incidente provocó la reacción de la Embajada de España en París. Fue a raíz del lazo amarillo que lució el alcalde de Perpignan, Jean-Marc Pujol, durante la visita del presidente de la Generalitat, Quim Torra, el 31 de agosto. Fernando Carderera lamentó entonces en una carta de protesta el uso de un símbolo que «divide» a la sociedad catalana y reprochó al regidor que apoyase a una parte «que además es minoritaria». Pujol dijo entonces que se mostraba contrario a la independencia de Cataluña pero que consideraba que la justicia podía haber dejado a los imputados por rebelión en libertad condicional.

España agradece la contundente y rápida respuesta de París a un manifiesto inadmisible

A. A.- El Gobierno respondió por medio de un comunicado el texto apoyado por los 41 senadores franceses. El Ministerio de Asuntos Exteriores agradeció al Ejecutivo de Emmanuel Macron su «rápida y contundente respuesta ante el inadmisible manifiesto».

La diplomacia española también informó de que el secretario de Estado para la Unión Europea mantuvo ayer una reunión con el embajador francés en Madrid para tratar el tema, lo que da muestra de la preocupación que ha causado en el Ejecutivo de Pedro Sánchez el posicionamiento de los senadores galos. Estos demuestran «un alarmante nivel de desinformación» sobre la realidad española, según señaló el departamento que dirige Josep Borrell. «España es una democracia plena con división de poderes en la que los derechos y libertades fundamentales, incluido el derecho a un juicio justo e imparcial, están garantizados», se añadió desde Exteriores.

Desde que asumió la jefatura de la diplomacia Borrell ha volcado en contrarrestar el relato con el que el secesionismo trata de granjearse el apoyo de los socios comunitarios, un esfuerzo que por ahora ha caído en saco roto. Las claves en esta pugna entre Estado y soberanismo en Europa están en Francia y Alemania. Pero hasta ahora ambos países han reiterado que la crisis en Cataluña es un problema interno de España y que, en ningún caso, una república independiente pasaría a formar parte del club comunitario. El manifiesto de los senadores franceses es la primera grieta que se rompe en el ámbito internacional y Exteriores parece dispuesto a que en ningún caso pueda ir a más. De ahí la satisfacción por la eficacia con la que ha respondido el Gobierno centrista de Macron.

El ex primer ministro galo y candidato a la alcaldía también valoró el texto de los senadores. «Manifiestan un desconocimiento mayúsculo sobre lo que ocurre en Cataluña. Es lamentable que hayan caído en la intoxicación que el separatismo lleva trabajando desde hace años», dijo.

Más información