Santiago Izquierdo, uno de los presos más peligrosos, se fuga de la cárcel de León

El reo huyó cuando recorría solo los 25 kilómetros que separan la prisión del centro de inserción social al que tenía que acudir

N. B. / R. C.

León. Santiago Izquierdo Trancho, uno de los presos más peligrosos de España, aprovechó el pasado lunes un permiso penitenciario para fugarse de la prisión de Mansilla de las Mulas (León), en la que cumplía condena. El reo, tenía que recorrer los cerca de 25 kilómetros que separan la cárcel del centro de inserción social Jesús Haddad Blanco de la capital leonesa.

Salió a las cinco de la tarde y contaba con dos horas para llegar a su destino. Hacía el recorrido en régimen de autogobierno, esto es, sin ser custodiado. Totalmente solo. Pero nunca llegó al centro de inserción. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado han abierto ya una investigación para tratar de dar con su paradero cuanto antes.

Izquierdo Trancho ingresó por primera vez en prisión en mayo de 1985 acusado de asesinato. Ya en la cárcel habría sumado a su historial delictivo el asesinato de un compañero recluso, así como otros delitos como el secuestro de funcionarios, el desacato, la agresión, las amenazas o el robo. Pese a su amplio historial, con delitos por los que llegó a sumar 138 años de cárcel, el convicto cumplía ahora una pena por tres delitos de robo, según confirmaron ayer fuentes de la Delegación del Gobierno en Castilla y León.

Un experto en fugas

Izquierdo fue también uno de los líderes del motín que en 1991 sufrió la cárcel de Herrera de la Mancha, en Ciudad Real, y ha protagonizado numerosos intentos de evasión. En la cárcel antigua de León trató de escaparse en al menos dos ocasiones. De hecho, en una de ellas, en septiembre de 1987, encerró a un funcionario tras obligarle a abrir su celda, asesinando después a uno de sus compañero de tropelías en el patio de la cárcel. En otra ocasión logró llegar al tejado de la prisión, siendo capturado.

Dentro de esta trayectoria agitada a la sombra, el preso ahora huido declaró en numerosas ocasiones contra los funcionarios de prisiones por, a su juicio, limitar sus derechos y posibilidades, todo ello en un rosario de amenazas de muerte que él aseguraba eran mutuas.

En el momento de su fuga, Izquierdo acababa de obtener un permiso similar al tercer grado al haber cumplido un cuarto de su última condena. Primó la decisión del juez de vigilancia sobre la opinión de los propios funcionarios que vislumbraban otro final de película.

 

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