Sánchez sondeará a ERC y el PDeCAT con una segunda votación de la senda de défict

El Gobierno pretendía no volver a enviar sus objetivos a la Cámara pero la Abogacía del Estado le instó a ello por «seguridad jurídica»

P. DE LAS HERAS

Madrid. El Gobierno tiene una oportunidad a mediados de este mes para tomar la temperatura a las fuerzas independentistas en relación a los Presupuestos. El Congreso volverá a votar en torno al día 17 los objetivos de déficit y deuda con los que el Ministerio de Hacienda quería elaborar las cuentas públicas para 2019, los mismos que fueron rechazados en julio. No lo hará porque Pedro Sánchez desee probar suerte de nuevo sino porque la Abogacía del Estado le ha advertido de que debía hacerlo, pero el debate político está servido.

El pasado mes de julio, tanto Podemos como ERC y PDeCAT optaron por no dar su apoyo a la senda de estabilidad que el Ejecutivo había conseguido acordar con Bruselas y que implicaba pasar de un déficit del 1,3% a uno más flexible del 1,8%. Su abstención se debió a que sabían que, por más que ellos dieran el 'sí', habría que acabar aplicando el 1,3% porque el PP así lo impondría con su mayoría absoluta en el Senado.

Los tres socios del Ejecutivo exigieron entonces una reforma de la ley de estabilidad, modificada por los populares en 2012, para que el veto de la Cámara alta pudiera ser levantado por el Congreso, como ocurre con la mayor parte de las leyes, incluidos los Presupuestos. En un primer momento, el Gobierno se mostró renuente pero acabó atendiendo a la demanda e incluso buscó un atajo procedimental para que los cambios en la norma pudieran hacerse efectivos antes de la aprobación de las cuentas de 2019. Fue en vano. El PP y Ciudadanos lograron frenarla con sus votos en la Mesa del Parlamento.

El caso es que, enfrascado en esa intentona, el Gobierno dejó en un cajón sus objetivos de déficit y se puso a trabajar en la elaboración de los Presupuestos con el tope del 1,3% en vigor. La ley de estabilidad presupuestaria da, sin embargo, un mes para que, una vez el Congreso ha rechazado una senda, el Gobierno envíe otra nueva. Y la Abogacía del Estado entiende que, aunque haya pasado más de un mes, ofrece más «seguridad jurídica» hacerlo ahora, antes de enviar las cuentas a la Cámara baja el próximo enero, según anunció Sánchez, que no hacerlo en absoluto.

Papel mojado

Las posibilidades de que en esta ocasión todas las fuerzas que apoyaron la moción de censura respalden los límites al gasto que querría poder aplicar el Ejecutivo siguen siendo escasas porque su voto se convertirá en papel mojado una vez se pronuncie el Senado. Cabe esperar, sin embargo, que Podemos sí la secunde, ya que en octubre selló su pacto presupuestario con el Gobierno. En el PSOE argumentan, además, que ahora no se les puede echar en cara que no hayan hecho todo lo que estaba en su mano para cambiar la ley de estabilidad, como se le exigía.

Lo relevante es, en todo caso, la actitud que mantengan ERC y el PDeCAT. Si se avienen a votar a favor de manera simbólica significará que abren la puerta a, al menos, consentir la tramitación de los Presupuestos, como desea Sánchez. En caso contrario, no todo estará perdido. El Ejecutivo tendrá por delante aún un mes para tratar de persuadirlos y vencer su resistencias a negociar a menos que se hable de autodeterminación y de los presos del 'procés'.

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