Sánchez avisa a los «voxonaros» de PP y Ciudadanos de que gobernará hasta 2020La Crida prepara su congreso fundacional del 26 de enero

Sánchez se hace una foto con un militante socialista durante el mitin del PSC celebrado ayer en Barcelona. :: LLUIS GENE / AFP/
Sánchez se hace una foto con un militante socialista durante el mitin del PSC celebrado ayer en Barcelona. :: LLUIS GENE / AFP

Da casi por hecho el apoyo de Esquerra y PDeCAT a los Presupuestos y que agotará la legislatura

CRISTIAN REINO BARCELONA.

La posición de los independentistas sigue firme: si Pedro Sánchez no mueva ficha en materia de presos y referéndum, no pueden votar a favor de los Presupuestos del Estado. Sin embargo, el presidente del Gobierno, de visita a Barcelona, se mostró ayer confiado en sacar adelante sus cuentas.

El día después de que el Consejo de Ministros aprobara el proyecto de Presupuestos, Sánchez inició en la capital catalana una gira con la que espera conseguir los apoyos para aprobar las cuentas de 2019. Mientras Esquerra y el PDeCAT deshojan la margarita, pendientes de los anuncios que puedan llegar desde Madrid, el jefe del Ejecutivo casi da por hecho que contará con el respaldo de quienes le ayudaron con la moción de censura que descabalgó a Mariano Rajoy. «Cuando Rivera y Casado piden elecciones, yo les digo que esperen sentados, vamos a gobernar hasta 2020», afirmó ante 2.000 personas en un mitin del PSC para lanzar la candidatura a la Alcaldía de Barcelona de Jaume Collboni.

Su frase puede tener una doble interpretación. Que cuenta con el apoyo de los independentistas o que prevé aguantar como sea, prorrogando las cuentas de 2018. El presidente del Gobierno ha repetido en numerosas ocasiones que sin unos Presupuestos aprobados «naturalmente» que no podrá resistir hasta 2020 y agotar la legislatura. Confía, por tanto, en el concurso de Esquerra y el PDeCAT, que se muestran favorables a permitir la tramitación del proyecto, pero esconden la posición que adoptarán en la votación final porque son conscientes de las dificultades que encontrarán entre su electorado para justificar el apoyo al Gobierno.

Emplaza a los independentistas a pasar del «monólogo» del referéndum al «diálogo»

Proyecto a quince años

De entrada, Sánchez no ofreció ayer nada concreto a sus posibles socios. Su estrategia pasa por dos vías. Por un lado, presentar las cuentas como «imposibles» de «no aprobar», según afirmó Miquel Iceta en su intervención. «Son unos presupuestos cargados de valores sociales y sentido común», resumió el presidente del Gobierno. Su oferta es un proyecto a «quince años» vista para la «transformación de la sociedad española», modernización de la economía, empleo, reconstrucción del Estado del bienestar y derechos civiles y colectivos. «Pido el apoyo de las fuerzas políticas para permitir que España y Cataluña avancen», señaló en el Fórum de Barcelona, en un clima muy distinto al de su última visita a Barcelona el 21 de diciembre, cuando la policía tuvo que blindar el centro de la ciudad para permitir la celebración del Consejo de Ministros ante el asedio de los independentistas más radicales.

Ese día, el Gobierno sentó la base de la oferta que puede hacer a los independentistas: «Una propuesta con un amplio apoyo», para «avanzar en una respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía, en el marco de la seguridad jurídica». Ayer insistió en que el acuerdo debe «trascender la dinámica de los bloques». El independentismo pide un referéndum, aunque esa puerta está cerrada. Recordó a los secesionistas todas las veces que se ha votado en los últimos tiempos en Cataluña y que no tienen la mayoría social. Les reclamó «lealtad», «sentido de Estado», les advirtió de que la cuestión catalana no se resuelve en dos o tres meses y les instó a que pasen del «monólogo» al «diálogo».

Pero los secesionistas exigen gestos y no palabras. Aunque de momento, el Gobierno se compromete a cumplir la inversión que establece la disposición adicional tercera del Estatuto. Ese es su límite. Insuficiente para los independentistas, que exigen que vaya más allá.

El otro argumento que tiene el Gobierno para seducir a los nacionalista es el recurso a que 'viene el lobo' de la ultraderecha, que llegaría con el 155 bajo el brazo. Sánchez es el único que puede frenar el «trifachito», en palabras de Iceta.

El presidente del Gobierno se presenta como el defensor de los derechos de las mujeres y de los colectivos vulnerables. Por ello, atacó con dureza el pacto de las tres fuerzas conservadoras en Andalucía, que a su juicio solo buscan una regresión de los derechos en España. «Son los 'voxonaros' de la política española, buscan la involución», afirmó, haciendo un juego de palabras entre la fuerza que encabeza Santiago Abascal y el presidente ultraconservador de Brasil. «El futuro nunca puede estar dominado por quienes están anclados al pasado», remató.

La Crida Nacional per la República ha abierto el proceso de inscripciones del congreso constituyente que se celebrará el 26 de enero. El movimiento político impulsado por el expresidente catalán Carles Puigdemont cuenta con más de 15.000 fundadores que están llamados a participar en el congreso. Si bien la voluntad inicial era aunar a todo el soberanismo, solo el PDeCAT ha llamado a sus militantes a inscribirse de forma individual a la nueva organización, a la espera de si, después del congreso fundacional, el Partit Demòcrata puede cerrar un pacto con la Crida que solucione los problemas de encaje.