Rectificaciones, derrotas, dimisiones y globos sonda

Margarita Robles durante una comparecencia en el Senado en agosto pasado. :: Maya Balanya/
Margarita Robles durante una comparecencia en el Senado en agosto pasado. :: Maya Balanya

El arranque del Ejecutivo socialista ha sido todo menos plácido, con sobresaltos casi semanales

R. GORRIARÁN MADRID.

El viernes se cumplieron cien días desde que los ministros tomaron posesión de sus cargos. En tan corto espacio de tiempo hay dos bajas, alguna sonora derrota en el Congreso y un buen ramillete de rectificaciones.

Dimisión del ministro de Cultura. Fue el primer bofetón solo seis días después de formarse el Gobierno. Màxim Huerta renunció al hacerse público que defraudó más de 200.000 euros a Hacienda.

Senda de estabilidad. Fija los límites de déficit y deuda de las administraciones y era la primera prueba de fuego para el Gobierno porque de ella dependía la aprobación de los Presupuestos de 2019. Pero, por distintas razones, los socios de la moción de censura, salvo el PNV, dieron la espalda a Sánchez y dejaron al Gobierno en una difícil situación para aprobar sus cuentas públicas y agotar la legislatura.

Exhumación de Franco. El presidente del Gobierno anunció a bombo y platillo que en julio se iba a proceder a la exhumación de los restos de Francisco Franco. Ni julio ni verano, será para final de año. El Ejecutivo no tuvo en cuenta las dificultades jurídicas que llevaba aparejada la decisión, sobre todo por la oposición de la familia del dictador. El Consejo de Ministros encauzó el procedimiento a través de un decreto ley.

Impuesto a la banca. Se fijó como una de las prioridades para recaudar mil millones de euros para paliar el déficit de la Seguridad Social. Pero las presiones del sector financiero y los problemas técnicos han hecho que haya desaparecido de los objetivos prioritarios.

El 'Aquarius' y las deportaciones. El Gobierno dio un golpe de efecto al asumir la acogida de los 630 náufragos del barco 'Aquarius' tras las negativas de Italia a hacerse cargos de ellos. Una medida aplaudida por las ONG's. Pero a renglón seguido ordenó la deportación a Marruecos de 116 inmigrantes que habían saltado la valla de Ceuta. Un bandazo que desconcertó.

Defensa del juez Llarena. En un primer momento el Gobierno se negó a asumir la defensa del juez Pablo Llarena en la demanda que presentó contra él Carles Puigdemont en Bélgica porque entendía que era un asunto «privado». Las asociaciones de jueces y fiscales se pusieron en pie de guerra. El Ejecutivo reculó hasta asumir el coste de los abogados porque era un asunto «de Estado» al ponerse en cuestión la jurisdicción española.

El globo sonda del diésel. Sánchez anunció en una entrevista matutina un impuesto al combustible diésel. Minutos después, la ministra de Industria lo negó y afirmó que se trataba de «un globo sonda» porque la medida estaba en estudio para acabar por rectificar y confirmar que se establecerá el impuesto cuando haya Presupuestos.

Las bombas de Arabia. La ministra de Defensa anunció la congelación del contrato de venta a Arabia de 400 bombas láser para evitar que fueran empleadas contra la población civil de Yemen. El Gobierno de Riad amagó con cancelar el pedido de cinco corbetas a los astilleros de Navantia. La Moncloa dió luz verde a la entrega de las bombas.

Dimisión de la ministra de Sanidad. Carmen Montón negó las informaciones que le atribuían irregularidades en la obtención un máster en la Universidad Rey Juan Carlos. Sánchez la defendió a capa y espada pese a la presión del propio PSOE. Pero trascendió que buena parte del trabajo estaba plagiado. La ministra dimitió.

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