La reaparición de Irene Montero: «Hay que parar a los trillizos reaccionarios»

Irene Montero. /EP
Irene Montero. / EP

En un acto con mujeres, toma el relevo en el liderazgo de la formación morada y Pablo Iglesias inicia su baja paternal | El movimiento feminista llama a la movilización para combatir las «falacias» contra la igualdad

DOMÉNICO CHIAPPE | AGENCIASMadrid

Vuelta al trabajo. Irene Montero reapareció anoche en un acto de mujeres de Podemos tras seis de baja. Desde que en julio nacieran sus mellizos, la pareja de Pablo Iglesias ha estado al cuidado de los pequeños. Ahora, él toma el relevo y ella asume el poder del partido. Se estrenó en la noche del miércoles en el papel de jefa de filas de la formación morada en un acto con mujeres para reivindicar el feminismo para «parar los pies» a los «trillizos reaccionarios» de PP, Cs y Vox, en la calle y en las urnas.

El acto en Madrid 'La vida, en el centro', que la portavoz de Unidos Podemos ha elegido para su regreso político tras seis meses dedicada al cuidado de sus hijos, ha sido el anticipo de la estrategia con la que Montero pilotará la formación morada, que situará el feminismo como uno de los ejes centrales de su política.

De hecho, así ha arrancado y terminado su intervención, con un mensaje a las mujeres andaluzas y a las que sufren violencia machista «para que sepan que no están solas», en el día en el que se ha formalizado el apoyo de Vox y de Cs a la investidura del popular Juanma Moreno como presidente de la Junta de Andalucía, el «pacto de los trillizos reaccionarios», ha dicho.

La defensa de una España feminista frente a la «España reaccionaria en la que -según sus palabras- nos quieren meter Abascal, Rivera y Casado» ha sido el centro de su discurso.

Un momento difícil para Podemos

Y se ha visto a Irene Montero muy consciente de las dificultades a las que se enfrenta su partido si no consigue atraer a las urnas a los votantes que se quedaron en casa en las últimas elecciones andaluzas.

La dirigente de Podemos ha admitido que estamos en un «momento difícil», de «incertidumbre» y «encrucijada», en el que el «miedo» puede hacer triunfar la respuesta «fácil» de los «odiadores profesionales» -otro calificativo con el que se ha referido a Vox, Cs y PP-, cuya solución es el odio a las mujeres, a los vecinos o al diferente.

Su receta es vencer a ese miedo con «esperanza», siendo ésta no sólo una emoción, sino una «decisión colectiva» de «proteger lo común» -la sanidad, la educación, las pensiones o la dependencia- y hacerlo a través de la participación política para convertir en leyes medidas que hagan la vida más digna a los ciudadanos.

Ha sido su llamada para convencer de la utilidad de participar en las elecciones y evitar la abstención que tanto les ha costado en Andalucía, donde Podemos en coalición con IU salía a por el segundo puesto y se ha quedado con el cuarto y ha perdido tres escaños.

Montero ha pedido a las mujeres que salgan a las calles con más fuerza incluso que el pasado 8 de marzo, pero que también vayan a votar y llenen las urnas, porque, de no ser así, «ganan los otros», ha dicho, los que no consideran irrenunciables la lucha contra la violencia machista o por las libertades sexuales y «van contra las mujeres o los inmigrantes».

Montero ha arremetido contra quienes piden no «politizar» el feminismo por temor a que, por ejemplo, pueda haber mejor educación publica y «no segregada» como ellos proponen y ha criticado al líder del PP, Pablo Casado, por hablar de «violencia doméstica» y no machista.

Por todo ello, ha apelado a la revolución de las mujeres como la «fuerza mas poderosa» para dar la batalla a PP, Cs y Vox, «pararles los pies» y lograr construir un país que ponga «la vida en el centro».

Manifiesto feminista

El acto de Montero, con el feminismo como centro de su discurso, coincidió ayer con otro acto de colectivos dedicados a la defensa de la iguladad de las mujeres, que comparecieron ante los medios para leer un manifiesto a raiz del discurso enarbolado por Vox, en el que incluye medidas como la derogación de la Ley de Violencia de Género, entre otras.

En la mesa había ocho asientos, insuficientes para la veintena de representantes de diversos movimientos feministas que habían acudido a hacer un llamamiento, tanto a «mujeres como a hombres de verdad», para defender las políticas a favor de la igualdad de la mujer, como la de violencia de género, en entredicho desde que el citado partido político sacó la cabeza en las elecciones andaluzas. «Hay partidos que tratan de condicionar la acción de gobierno de otros partidos», aseguró Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas. «Llamamos a una movilización continua para decir que las mujeres no vamos a permitir ningún retroceso, y que con nuestros derechos no se mercadea». Desde Andalucía se marcará el calendario de manifestaciones para el resto del país.

La más veterana del acto, Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, clamó: «Amontonan falacias, todo son mentiras, no podemos parar de contarlas. ¿Quieren hacer el favor de creer a las mujeres? ¡Porque lo estamos pagando con nuestras vidas!».

Las representantes feministas trataron de desmontar con datos el discurso contrario a las leyes de igualdad: casi mil mujeres asesinadas desde 2003, por hombres en más del 80% de los casos. «Gracias a la democracia no se condena a nadie sin pruebas y los únicos que deben temer a la ley de violencia de género son los violadores y maltratadores», concluyó Elena Rábade, del Partido Feminista.