Rajoy: "No me imagino la vida sin el PP; se lo he dado todo desde hace 40 años"

Empezó en Galicia como concejal de su Pontevedra natal. El hombre que hizo virtud de la espera, que no corría que, andaba rápido, llegó casi sin inmutarse, a su ritmo, hasta la Presidencia del Gobierno. Rajoy lo ha sido todo en el PP: ministro de Administraciones Públicas, de Educación, del Interior, portavoz del Gobierno, ministro de Presidencia y vicepresidente primero. Lo ha sido todo y le ha pasado de todo. Y cuando nadie apostaba por él, se hizo presidente del partido gracias a Aznar. Perdió dos elecciones y varias veces lo intentaron levantar de la silla, pero pero ganó a base de resistir. Y así veía pasar los cadáveres de sus adversarios políticos. Subido a la ola de la crisis, de la noche a la mañana España se volvió azul. Primero en las municipales y autonómicas y después en las generales, con una mayoría absoluta que ni con Aznar. Se va con la idea de que se enfrentó a dos grandes desafíos. El económico, que atajó con recortes drásticos y subida de impuestos, y en el que pese a las presiones se resistió al rescate del Estado español. Y el desafío soberanista. A pesar de controvertidas decisiones como la intervención policial el 1-O, aguantó y evitó actuar hasta última hora. Rajoy, el hombre que se presentaba como el epítome de la normalidad, el de las frases célebres y las amistades peligrosas; el de las comparecencias vía plasma, el de relativizar los múltiples casos de corrupción y el de "sé fuerte" a Bárcenas. Acabó siendo el primer presidente en activo en declarar en un juicio como testigo en un caso de corrupción. Nada parecía hacerle mella hasta hace una semana. El halo de invencibilidad saltó por los aires con la moción de censura de su gran adversario, también en lo personal. Al político del sentido común, de dejar pasar el tiempo se le agotaron los recursos. Cayó esperando una solución que nunca llegó.-Redacción-