«Eso sí que es un punto débil que podéis utilizar»

Cospedal ordenó a Villarejo espiar al hermano de Rubalcaba para buscar vulnerabilidades contra el ministro de 'Gürtel'

MELCHOR SÁIZ-PARDO

Madrid. Verano de 2009. El PP se enfrenta desde febrero a una tormenta de nombre 'Gürtel' de consecuencias imprevisibles. En el partido están casi más preocupados por la autoría de las filtraciones que cada día machacan la imagen de los populares que por la implicación de algunos de sus dirigentes, entre ellos su extesorero Luis Bárcenas. En la sede de la calle Génova, la mayoría señalan a Alfredo Pérez Rubalcaba o a su entorno más cercano como autores de las filtraciones.

En ese contexto, María Dolores de Cospedal, entonces secretaria general del PP, encargó a José Manuel Villarejo espiar a Alejandro Pérez Rubalcaba, el hermano del entonces ministro, en la creencia de que las andanzas del familiar del titular de Interior eran su 'talón de Aquiles' y que usando esa supuesta vulnerabilidad el PP podría mejorar su situación. El trabajo se lo encomendó al excomisario el marido de la ex secretaria general del PP, Ignacio López del Hierro, en una reunión el 21 de septiembre de 2009. Se trata del mismo encuentro en el que López del Hierro encargó también al expolicía investigar hasta dónde llegaba la conexión de Javier Arenas con la trama 'Gürtel'.

Visita secreta

Aquella reunión se produjo dos meses después de la visita secreta de Villarejo a la sede de Génova para verse cara a cara con Cospedal y en la que el excomisario le confesó a la entonces número 2 del PP que había intentado, sin éxito, destruir el pendrive clave para probar la relación del PP con la trama que dirigía Francisco Correa.

En esos encuentros -que a la postre han provocado la dimisión de Cospedal- se perfiló el espionaje al hermano de Rubalcaba, según la nueva hornada de audios que ayer publicó el portal 'Moncloa.com'. Fue el expolicía el que reveló que ese punto débil era la relación de Alejandro Pérez Rubalcaba con la agencia de detectives Método 3, que posteriormente se vería en el centro del huracán por sus investigaciones ilegales a políticos.

El excomisario aseguró que el hermano de Rubalcaba, además de frecuentar un conocido prostíbulo de Madrid, mantenía una relación sentimental con la directora de esta agencia, la argentina Marita Fernández Lado, y que ella estaba usando los apellidos de la familia Pérez Rubalcaba para conseguir trabajos. «Eso sí que es un punto débil que podéis utilizar», afirmó Villarejo en el encuentro con el matrimonio.

Fue en esa reunión en el despacho de la sede nacional del partido donde el exmando policial reveló que fue el propio exministro el que le expresó su preocupación por los tejemanejes de su hermano con Método 3. Un asunto que a Alfredo Pérez Rubalcaba dijo que «le acojona», según la versión del expolicía. El exagente incluso se jactó de ser casi uno de sus hombres de confianza, hasta el punto de afirmar que «yo he hecho maldades con él», dando a entender que había realizado trabajos irregulares para el máximo responsable de Interior. Rubalcaba el domingo aseguró que jamás ha cruzado una palabra con el excomisario.

El exjefe policial, según los audios, propuso someter a pinchazos telefónicos ilegales al hermano del exministro para ver qué se podía averiguar de valor. «Y a partir de esas llamadas tiene que salir las veces que se ha llamado... Si están enrollados», explicaba Villarejo, que propuso también investigar los movimientos de las tarjetas del hermano de Rubalcaba.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos