PSOE y Podemos se aferran a la legislatura

Iceta intenta persuadir a Esquerra y el PDeCAt de que mantengan su apoyo con el argumento de que el juicio del 'procés' aún no ha concluido e Iglesias se muestra indignado por la petición de penas de Fiscalía y Abogacía

PAULA DE LAS HERAS

Ni el PSOE ni Podemos se resignan a dar por finiquitada la legislatura pese a lo contundente de la reacción del PDeCAT y Esquerra a los escritos de acusación de la Fiscalía y la Abogacía General del Estado en el juicio del 'procés'. Las fuerzas independentistas dejaron claro el viernes que ya no darán bajo ningún concepto su apoyo a los Presupuestos, de los que en buena medida depende la continuidad del Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, tanto los socialistas como sus principales socios parlamentarios se empeñaron ayer en seguir llamando a su puerta y en reclamarles que reconsideren su posición.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, argumentó que es un «error» condicionar la negociación de las cuentas públicas a un juicio que aún ni siquiera se ha celebrado y defendió la estrategia del Ejecutivo en Cataluña. «Está intentando lo más difícil del mundo, que es solucionar un problema que está envenenado por el paso del tiempo», adujo. «Las píldoras antiinflamatorias del doctor Pedro Sánchez están funcionando», insistió incluso. El partido gubernamental se aferra como un clavo ardiendo a que la Generalitat no ha dado por rotos los puentes de diálogo. La número dos del partido, Adriana Lastra, dio por hecho así -en un acto junto a Iceta para presentar al candidato a la alcaldía de Tortosa, Enric Roig- que al margen de las dificultades habrá finalmente cuentas públicas.

Lo cierto es que la fórmula con la que el Gobierno pretendía lanzar un guiño al secesionismo ha fracasado. Sánchez quiso hacer evidente su discrepancia con la acusación de rebelión que mantiene la Fiscalía y llevó a la Abogacía del Estado a acusar sólo de decisión y malversación y a solicitar penas más moderadas. Si la Fiscalía pide 25 años de prisión e inhabilitación para el exvicepresidente del Gobierno catalán y líder de Esquerra, Oriol Junqueras, los servicios jurídicos del Estado reclaman doce. Pero los partidos independentistas lo siguen viendo inaceptable.

El líder de los socialistas catalanes se defendió de sus críticas al tiempo que trató de replicar a los principales partidos de la oposición, que acusan a Sánchez de estar dispuesto a cruzar todas las líneas rojas con tal de mantenerse en el poder. «Es tan ridículo pensar que aquí no se cometió ningún delito como pensar que se va a solucionar con muchos años de prisión», argumentó. Y, dicho esto, llamó a la reconciliación. «Necesitamos un pacto, pero no para romper (con España)», dijo.

En el Ejecutivo siguen confiando en que los ánimos puedan enfriarse y recuerdan que los Presupuestos -que contemplan unos 2.200 millones de euros más para Cataluña- no llegarán al Congreso hasta principios de diciembre y no terminarán su tramitación hasta marzo. Fuentes de Esquerra en la Cámara baja advierten, sin embargo, de que no habrá cambio de postura. «La decisión está tomada -dicen-. Ya hemos celebrado asambleas. Creo que no son conscientes de que aquí no estamos gestionando política sino sentimientos. Mientras tengamos gente en la cárcel no hay nada que hacer».

Empatía

Como el PSOE, el líder de Podemos hizo ayer oídos sordos a la negativa del secesionismo a participar de un acuerdo presupuestario y, aunque admitió que el entendimiento está «más lejos» que hace tres días, se mostró empático y pidió a los secesionistas que también lo sean. «¿Por qué tiene que pagar el autoritarismo del anterior Gobierno y la falta de audacia del actual Ejecutivo la gente trabajadora?», esgrimió distanciándose de la estrategia de Sánchez.

Iglesias, que hace dos semanas se reunió con Junqueras en la prisión de Lledoners y mantuvo una conversación con Carles Puigdemont para tratar de conseguir su apoyo al acuerdo presupuestario que él mismo firmó con el presidente del Gobierno en la Moncloa, hizo ver así que está tan indignado como las fuerzas secesionistas por el hecho de que la Fiscalía y la Abogacía consideren delito grave y merecedor de penas de cárcel su intento de imponer la ruptura con España violentando el Estatuto de Cataluña y la Constitución.

En un acto de su partido para calentar motores de cara a las elecciones municipales en la localidad madrileña de Alcorcón, el secretario general de Podemos llegó a comparar las penas solicitadas con las condenas a nueve años de cárcel que se impusieron a los integrantes de La Manada. «Es una vergüenza», sostuvo. Pero insistió en reclamar unidad de acción a los socios de la moción de censura que derribó a Mariano Rajoy y aupó a Sánchez. «No nos jugamos sólo los Presupuestos -alegó- sino que los próximos años en España haya entendimiento entre progresistas para lograr avances o que, por el contrario, lleguen los alumnos de Bolsorano».

A pesar de lo complicado de la situación, nadie en el Gobierno contempla, de momento, la convocatoria inminente de elecciones. Entre los socialistas se ha instalado ya la idea de que, incluso sin Presupuestos, Sánchez está abocado a aguantar al menos hasta el próximo otoño. El cálculo es puramente estratégico. Ir a las urnas en marzo sería, dicen, contraproducente porque nadie querría pactar la investidura con las autonómicas, municipales y europeas de mayo a las puertas. Y aprovechar esos otros comicios para hacer un 'súper domingo', alegan, es técnicamente complicado.

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