El presidente catalán ayunará 48 horas en apoyo a los presos en huelga de hambre

El encierro de un día protagonizado por consejeros y diputados secesionistas exhibe la falta de unidad en el independentismo

C. REINO

barcelona. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, anunció ayer que hará un ayuno de 48 horas en apoyo a los presos. «Me sumaré a lo largo de los próximos días», como «prueba de solidaridad, de respeto y de admiración por el coraje de nuestros compañeros que están en prisión», afirmó desde Eslovenia. El presidente catalán, que hoy participará en Bruselas en la presentación del Consejo para la República, considera que el ayuno voluntario es necesario para «hacer llegar al mundo» el «clamor del pueblo por el respeto a los derechos civiles, los derechos humanos de los presos y exiliados». En esta línea, Torra enviará una declaración del Gobierno catalán sobre la huelga de hambre a todos los «primeros ministros de los estados europeos».

Su anuncio se produjo minutos después de que concluyera el ayuno de 24 horas protagonizado por consejeros y diputados secesionistas en el convento de los Capuchinos de Sarrià de Barcelona, un lugar mítico de la lucha antifranquista. La acción de protesta la iniciaron dirigentes de JxCat, ERC y la CUP, pero únicamente completaron la protesta entera, pasando la noche en el convento, los líderes de JxCat, lo que volvió a poner al descubierto la falta de unidad que hay en el movimiento secesionista. De hecho, la huelga de hambre la están llevando a cabo los cuatro dirigentes de JxCat en la prisión de Lledoners (Forn, Rull, Turull y Sànchez, que ayer tuvieron que firmar sus testamentos, según manda el protocolo), mientras que los dos de Esquerra (Junqueras y Romeva) ya han avisado que no se sumarán.

Así, pasaron la noche en los Capuchinos los consejeros Elsa Artadi, Laura Borràs y Damià Calvet, además de diputados neoconvergentes como Eduard Pujol, Anna Tarrès y Toni Morral, entre otros. Los dirigentes de ERC y la CUP participaron durante un tiempo en el encierro, pero no hasta completar las 24 horas. La propia Artadi, en una de las conferencias celebradas durante la protesta, recriminó a sus socios por no apoyar de una manera más entusiasta la iniciativa. «No puede ser que nos cueste tanto hacer cosas tan pequeñas como esta acción de denuncia», criticó a ERC y la CUP, que tardaron días en sumarse. Los anticapitalistas replicaron que ya no están por la labor de respaldar más gestos simbólicos. Tras el ayuno de los políticos, ayer arrancó el que realizará la sociedad civil de manera encadenada (turnos de dos días) en Barcelona, Cornellà y Montserrat.

 

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