El president reitera su ultimátum a Sánchez pero el líder de ERC se escabulle

Torra apunta que el escrito acusatorio de la Fiscalía a los procesados por el 1-O mostrará las intenciones del Gobierno

C. REINO BARCELONA.

El presidente de la Generalitat insiste en presionar a Pedro Sánchez para que ponga una propuesta de referéndum sobre la independencia encima de la mesa. Quim Torra reiteró ayer el ultimátum que lanzó el martes pasado al presidente del Gobierno a pesar de que una parte del PDeCAT y los diputados de Esquerra en el Congreso se desmarcaron sin miramientos. Si antes de noviembre, el líder socialista no se aviene a negociar una consulta secesionista vinculante, el independentismo dará por concluido su apoyo al Ejecutivo central en el Congreso, y dejará en minoría al PSOE en todas las votaciones.

Torra no llegó a verbalizar ayer el órdago, sino que se remitió a su intervención del martes. En el discurso que leyó ayer en su comparecencia junto a Pere Aragonès habló de que ha puesto «fecha de caducidad» a la estabilidad del Gobierno de Sánchez «si no presenta una propuesta para Cataluña». En su presión a Sánchez, añadió que el escrito de acusación que tiene que presentar la Fiscalía sobre la causa del 1-O, y que se conocerá en breve, será una muestra de las intenciones del Gobierno. «Veremos a qué nos enfrentamos», dijo.

El miércoles pasado, Torra evitó reiterar el ultimátum y no lo incluyó en la carta que envió a Sánchez. Tampoco aparecía en la propuesta de resolución que pactaron JxCat y ERC. Parecía que había rectificado tras las críticas y el sonoro portazo del Gobierno de Sánchez, pero al llegar la noche, insistió en el órdago en versión Twitter.

Torra dijo ayer que las dos fuerzas que configuran el Ejecutivo catalán, JxCat y ERC, coinciden en el ultimátum. Y que si no fuera así, el presidente y el vicepresidente no habrían comparecido juntos. Fuentes de la Presidencia de la Generalitat negaron además el distanciamiento de Esquerra ante el primer ultimátum a Sánchez.

Pero lo cierto es que Pere Aragonès esquivó ayer dar un apoyo explícito al órdago y se puso de perfil. «Es difícil dar estabilidad a Sánchez si mantiene una linea de continuidad con Rajoy», negándose a negociar un referéndum, afirmó. «Siempre estaremos abiertos al diálogo y la negociación», apuntó el líder de ERC. De ahí no pasó.

Eso sí, avisó al presidente del Gobierno que «no se puede pedir a los diputados que den estabilidad gratis». Desde las filas republicanas llegaron a asegurar el martes pasado que los ultimátums «los carga el diablo», en palabras del diputado Gabriel Rufián.

 

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