Preocupación por el estado del mar Menor tras los daños causados por la gota fría

La imagen de satélite da muestra de la magnitud del desastre. En ella se observa un inmenso lodazal que se adentra por las corrientes de las riadas en el Mar Menor, la albufera de mayor extensión de toda España. Una joya del ecosistema peninsular, a merced ahora del barro y de todo tipo de residuos. La posible bajada de salinidad de sus aguas a medio y largo plazo por este arrastre es una de las principales preocupaciones para los expertos, porque pone en peligro el ya de por sí frágil equilibrio de su biodiversidad, muy amenazada durante en los últimos años. Por eso se apunta a un plan de choque definitivo desde las administraciones, para controlar la masificación urbanística y la agricultura intensiva. Porque de lo contrario, advierten, se seguirán multiplicando los daños de cada gota fría.