Un predicador al que nadie esperaba

Criado en el PP vasco, lo abandonó por su «tibieza» para fundar Vox, formación que ha multiplicado por ocho sus votos Santiago Abascal Líder de Vox

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO MADRID.

Como muchos españoles que viajaban a Perpiñán en los años 70 para ver 'El último tango en París', Santiago Abascal (Bilbao, 1976) recorrería años después el mismo camino para asistir a los mítines de Marine Le Pen. La lideresa de la ultraderecha francesa le tiene cautivado, ha sido una pieza clave en el discurso del jefe de Vox, un espejo en el que mirarse a la hora de diseñar las bases de su discurso: «Denuncia del multiculturalismo», la «defensa de la identidad nacional frente a los intereses de Bruselas» y la salvaguarda «de los pueblos europeos frente a la masiva inmigración».

Desde que abandonó el Partido Popular en 2013 por los casos de corrupción y las políticas «demasiado tibias» de Mariano Rajoy, ha estado predicando en el desierto en el nombre de la ultraderecha, hasta que la larga travesía dio sus frutos el pasado domingo. Su formación consiguió 395.000 votos y 12 escaños en el Parlamento de Andalucía. Un dato que multiplicaba por ocho los resultados cosechados apenas tres años antes en las elecciones generales. Sus rivales no lo vieron venir, pero es que ellos mismos no se lo acaban de creer.

Abascal, hijo de un comerciante de la localidad alavesa de Amurrio, Santiago Abascal Escurza,, que también era dirigente del PP alavés, y nieto del alcalde franquista del municipio Manuel Abascal Pardo, recuerda que el «carné del partido ya me lo encontré en casa» y que «no tuve opción». Si hubo un episodio que marcó al líder de Vox en su primera juventud fueron las amenazas de ETA a su padre y los ataques de la kale borroka al negocio familiar. Un trauma que le sirve para justificar que siga saliendo a la calle con una pistola de la marca Smith & Wesson, «para defender a mis hijos», como ha reconocido en varias entrevistas.

Con tan solo 23 años, en 1999, obtuvo su primer cargo público al ser elegido concejal del PP en el Ayuntamiento de Llodio (Álava), un puesto que revalidó hasta 2007. El día que fue a recoger su acta de concejal fue increpado por un grupo de simpatizantes de Batasuna, formación que acababa de ser ilegalizada por el Tribunal Supremo. Años de plomo en los que a los populares les tocaba defender el fuerte del partido en Euskadi; por ello, Abascal, que llegó a ser presidente de Nuevas Generaciones en Euskadi, se sintió traicionado al ver como algunos de sus compañeros de partido se enriquecían en casos de corrupción como el de la trama Gürtel.

Desencantado, participó en la fundación de Vox, partido alineado con la extrema derecha, y del que es presidente desde 2014. Reclutó a José Antonio Ortega Lara, el funcionario de prisiones secuestrado por ETA, y al exdirigente del PP catalán Alejo Vidal Quadras.

El día de las elecciones generales de 2015 fue padre por cuarta vez, aunque el bebé no llegó con ningún escaño debajo del brazo. Pasada la primera experiencia electoral, y con muchas horas de megáfono en mano, sus rivales le desdeñaban. Hasta este domingo.

 

Fotos

Vídeos