Sánchez se topa con sus socios en la moción de censura para renovar RTVE

Sánchez se topa con sus socios en la moción de censura para renovar RTVE

El acuerdo del PSOE y Podemos para poner al periodista Ander Gil al frente de la Corporación provoca el recelo del PNV y Esquerra

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez se ha topado en la renovación del Consejo de Administración de RTVE con la prueba más palpable de que su debilidad numérica en el Congreso puede jugarle muy malas pasadas. Una semana después de haber dado por hecho que tendría apoyos para desposeer al PP del control y de haber aprobado un decreto específico para lograrlo, lo único que ha conseguido es un conflicto con los grupos que hace un mes le ayudaron a sacar adelante la moción de censura contra Mariano Rajoy y, más específicamente, un sustancial tira y afloja con Podemos, al que ha decidido tratar en este asunto como socio preferente.

La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, adujo hoy que ni esta cuestión es competencia del Ejecutivo ni tiene constancia alguna de que se esté dando al partido liderado por Pablo Iglesias un papel especial en la negociación. Pero no es lo que creen el resto de grupos, tampoco lo que dicen los propios dirigentes de Podemos, ni lo que indica el hecho de que una delegación conformada por el mismísimo director de gabinete del jefe del Ejecutivo, Iván Redondo, junto a la portavoz parlamentaria y vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra y el portavoz adjunto, Rafael Simancas, estuviera hasta bien entrada la noche del jueves tratando de llegar a un entendimiento con los podemistas Juanma Olmo y Noelia Vera.

El resultado de esas conversaciones lo avanzó a primera hora de la mañana de hoy Iglesias en Antena 3. Dado que Podemos se negaba a dar el visto bueno al veterano periodista Arsenio Escolar y que el PSOE decía 'no' a la directora del diario 'Público', Ana Pardo de Vera, se había optado por una tercera vía, el redactor jefe de Política en 'eldiario.es' (digital orientado a la izquierda), Andrés Gil. Pero la polémica no tardó en llegar.

«Viernes negro»

Los propios trabajadores de la Corporación que llevan semanas reclamando una dirección independiente y plural del medio, con una campaña que les ha llevado a vestirse simbólicamente cada viernes de negro, dejaron claro que mantendrán su protesta. Pero, además, tanto el PNV como Esquerra, imprescindibles para hacer prosperar un acuerdo del que no formen parte el PP y Ciudadanos, dejaron claro que ellos no estaban en el consenso.

Los nacionalistas vascos apelaron a «la reacción de los trabajadores» con los que su presidente, Andoni Ortuzar, pudo «intercambiar impresiones» tras una entrevista en La 1 y al hecho de que nadie les hubiera consultado antes de lanzar el nombre de Gil para justificar sus reticencias. El portavoz de Esquerra en la Cámara baja, Joan Tardà, advirtió por su parte de que los socialistas no podrán contar con su colaboración si no aceptan que Pedro Sánchez tiene que hablar con Quim Torra sobre el derecho de autodeterminación.

Con el ambiente caldeado, el jefe del Ejecutivo aprovechó su comparecencia en Bruselas, tras el Consejo Europeo, para hacer un llamamiento a los grupos y solicitar que «antepongan los intereses comunes de regeneración democrática» a sus propios deseos. «Pido responsabilidad y generosidad», dijo en un llamamiento que, según Celaá, no iba dirigido a ninguna formación concreta sino a todas en general. La portavoz del Ejecutivo añadió, además, que aún hay tiempo para llegar a un entendimiento. «Todo está abierto hasta que suene el 'gong'», dijo.

El 'gong' sonará el lunes, que es la fecha fijada para el primer pleno de nombramientos en la Cámara baja. Para que los candidatos al Consejo prosperen necesitan el respaldo de dos terceras partes de del Congreso o, cuarenta y ocho horas después, el de una mayoría absoluta conformada al menos por cuatro grupos. En caso de no alcanzar un acuerdo, en todo caso, el Gobierno incluyó en el decreto aprobado la semana pasada una salvaguarda que le permite designar a un administrador único, en principio, con carácter temporal.

Los socialistas aseguran que están dispuestos a hablar también con el PP, con el que, no en vano, ya ha habido alguna conversación. Lo que no parece fácil es que las propuesta de Podemos cuadren con las de la formación conservadora. Sánchez tiene sobre la mesa un difícil puzle.

 

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