Pedro Sánchez descarta el adelanto electoral porque conduciría a un escenario ingobernable

Pedro Sánchez. /Cristóbal García (Efe)
Pedro Sánchez. / Cristóbal García (Efe)

El escenario posterior a los comicios se asemejaría mucho al de 2016, que forzó a repetir la convocatoria ante las urnas

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez maneja varios argumentos para descartar el adelanto de las elecciones generales a este año, a pesar de que hay ministros y dirigentes socialistas que apuestan por ello, y el del escenario ingobernable que saldría de las urnas pesa mucho. No se trata solo de ganar los comicios, objetivo que el PSOE tendría al alcance de la mano según las encuestas, sino de construir después una mayoría para conseguir la investidura.

El adelanto es una posibilidad que el presidente del Gobierno tiene sobre la mesa desde el mismo momento que ganó la moción de censura en junio. Es la menos probable, aunque el ultimátum del presidente de la Generalitat hizo que esa alternativa ganara adeptos entre los colaboradores de Sánchez y dirigentes del PSOE. Pero Sánchez la descartó de inmediato porque, aunque tiene algunos argumentos a favor, son más los contrarios. Sobre todo el de la ingobernabilidad. De celebrarse elecciones este año, el escenario posterior sería similar al que en 2016 condujo a Mariano Rajoy a repetir las elecciones.

Unas elecciones permitirían al PSOE reforzar su grupo parlamentario, que ahora tiene 84 diputados, pero se quedaría lejos de una mayoría confortable. Los socialistas podrían convertirse en primera fuerza aunque tendrían muchas dificultades para articular la mayoría necesaria para que Sánchez fuera investido presidente del Gobierno. Los independentistas catalanes pondrían imposible su apoyo porque estaría supeditado a la celebración de un referéndum de autodeterminación que el líder del PSOE no va a conceder. Podemos alberga elevadas aspiraciones para entrar en un Gobierno de izquierda con carteras influyentes. «Gobernaremos España en 2020», afirmó este viernes Pablo Iglesias ante el Consejo Ciudadano Estatal de su partido. Una factura también demasiado cara para Sánchez. El PNV, por último, no quiere un adelanto electoral y no secundaría aventuras de esa índole.

En definitiva, forjar la mayoría de la moción de censura no fue difícil por el interés común en desalojar a Rajoy. Pero repetir el acuerdo para investir al secretario general del PSOE sería otro cantar.

En el terreno de la oposición las cosas tampoco están mejor. La suma de PP y Ciudadanos parece asimismo lejos de la mayoría. Unos y otros admiten que en caso de que Sánchez convoque elecciones generales, como ellos reclaman un día sí y otro también, estarían obligados a entenderse después. El problema es que en ninguna de las encuestas, ni en las propias de los partidos ni en las ajenas del CIS y medios de comunicación, se atisba una mayoría de centroderecha.

Ganar tiempo en la Moncloa

La ingobernabilidad, por tanto, se perfila como la opción más clara si se convocan ahora elecciones. La traumática experiencia de hace dos años desaconseja repetirla, señalan en fuentes socialistas. Sánchez y sus colaboradores consideran que cada día en la Moncloa asienta más el proyecto socialista. Los veteranos en el partido siempre recuerdan que el BOE es el arma política más poderosa, y subrayan que medidas como el bono social para la calefacción, la supresión del impuesto al sol o los cambios en la factura de la luz, aprobadas en el último Consejo de Ministros, tienen más repercusión social que una campaña electoral.

«Todo lo que sea ganar tiempo para el Gobierno de Sánchez nos beneficia», comentan también en el grupo parlamentario socialista, a pesar de que los primeros meses no hayan sido un lecho de rosas con las renuncias de dos ministros, y otros dos en aprietos. «Las dimisiones no nos desgastan porque son respuestas éticas», ponen en valor en la Moncloa.

Dado el paso de asumir la posibilidad de gobernar con los Presupuestos de Rajoy prorrogados, negada hace un mes por el presidente del Gobierno, los socialistas ven factible agotar la legislatura en 2020, o a lo sumo anticipar los comicios a otoño de 2019 si obtienen buenos resultados en las elecciones autonómicas, municipales y europeas de mayo. No extraña pues que la consigna impartida por Sánchez a sus ministros sea la de resistir.

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