Una niña herida grave al arrollar un coche a varios peatones en Barcelona

El vehículo arrolló cuanto se encontró a su paso y dejó tras de sí un reguero de motos, sillas y mesas. :: r. c./
El vehículo arrolló cuanto se encontró a su paso y dejó tras de sí un reguero de motos, sillas y mesas. :: r. c.

R. C.

barcelona. La descripción de la escena trae a la memoria la acción terrorista de agosto del año pasado en Las Ramblas. Un coche sin control se sube a un acera y se lleva por delante cuanto se encuentra a su paso. La alarma saltó en Barcelona poco antes de las ocho y media de la mañana. En una travesía próxima a la Diagonal, el conductor de un vehículo, de 58 años, por una «indisposición momentánea», una lipotimia, según se supo después, embistió varias motos, sillas y mesas de dos terrazas y a una decena de peatones. La peor parte se la llevó una niña de diez años, que se dirigía en ese momento con su madre hacia el colegio. La menor fue ingresada en el hospital San Joan de Déu en estado grave, con traumatismo craneoencefálico, abdominal y pélvico. Asimismo, también necesitaron asistencia hospitalaria el conductor del vehículo, su acompañante y otro viandante, aunque sus diagnósticos son menos grave.

Tan aparatoso fue el accidente y tanta alarma social despertó que hasta el lugar se desplazaron ocho ambulancias, así como varias dotaciones de la guardia urbana y los Mossos d'Esquadra. Al llegar tomaron una primera declaración al autor del atropello, que dio negativo en los controles de alcoholemia y drogas, y que evitó un mal mayor al poder reaccionar, dar un volantazo y estrellar su coche contra la fachada de una entidad bancaria. Tras de sí, dejó un reguero de motos, mesas y sillas esparcidas por la calle Travesía de Gracia, que permaneció cerrada al tráfico durante un par de horas. Afortunadamente, al ser un día lluvioso en la ciudad Condal, no había personas en las terrazas de los dos bares de la zona, con lo que se evitó una desgracia aún mayor.

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