Muere el juez que comenzó a investigar el 1-O

Juan Antonio Ramírez deja pendiente de concluir la instrucción contra una cuarentena de personas involucradas en el referéndum

M. SÁIZ-PARDO

Madrid. Juan Antonio Ramírez Sunyer, el juez de Barcelona que comenzó a investigar los preparativos del 1-O y cuyas diligencias están en el origen de las grandes causas contra el 'procés' en el Supremo y en la Audiencia Nacional, falleció ayer en la capital catalana a los 71 años. Murió después de una larga enfermedad que se había agravado en las últimas semanas y de la que ya había sido operado hace algunos meses en el hospital Clínic de Barcelona.

El fallecimiento del titular del Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona deja pendiente de concluir la primera (temporalmente) de las tres grandes causas abiertas por el 'procés'.

Se trata de una investigación en la que están encartadas una cuarentena de personas (todas las que no eran políticos aforados -Supremo- o la cúpula de los Mossos -Audiencia Nacional-) y que se abrió a raíz de la denuncia que en marzo de 2017, siete meses antes del referéndum ilegal, presentó Vox contra el exmagistrado y exsenador de ERC Santiago Vidal, después de que éste diera a entender que el Govern de Carles Puigdemont estaba elaborando un censo ilegal con vistas a la consulta con datos obtenidos de los registros fiscales de los catalanes.

Aquella instrucción -de la se han ido derivando al Supremo y a la Audiencia Nacional muchos atestados- se fue complicando según avanzaban los preparativos para la consulta y la Guardia Civil enviaba nuevos informes sobre los movimientos para celebrar el referéndum. Episodios como el asedio a la Consejería de Economía el 20 y 21 de septiembre de 2017 durante los registros del instituto armado también recayeron en Sunyer.

Esta causa, en principio sobre desobediencia y malversación, de hecho fue declarada compleja. Es más, dado que en los últimos meses todavía se habían incrementado las diligencias, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) decidió reforzar el Juzgado de Instrucción 13 con otro juez, de manera que Ramírez Sunyer se dedicara en exclusiva al sumario sobre el 'procés'. Hasta entonces, el fallecido magistrado solo había tenido una ayuda puntual, pero se seguía ocupando, además de la macrocausa contra el independentismo, de otros muchos asuntos.

Ramírez, vilipendiado por el independentismo antes de que Pablo Llarena se convirtiera en el foco principal de los ataques, no estaba adscrito a ninguna asociación profesional. Tanto el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña como la Fiscalía General del Estado emitieron ayer notas de condolencias y recordaron la figura de este juez, quien, al margen de su instrucción al 'procés', se vio envuelto en otras polémicas por investigaciones contra colectivos antisistema y okupas.

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