El PP mide el efecto Casado en un bastión socialista

C. C. SEVILLA.

La cita andaluza será el primer examen para Pablo Casado al frente del PP, y con un líder regional que no es de su cuerda estricta y que apostó claramente por su competidora en las primarias, Soraya Sáenz de Santamaría. Juan Manuel Moreno Bonilla tiene por delante todo un reto: ser quien logró doblegar al todopoderoso PSOE y gobernar por fin en la Junta de Andalucía, la única región que permanece socialista desde hace 37 años. A punto estuvo de lograrlo en 2015, cuando fue la fuerza más votada, pero lo impidió el pacto de izquierdas entre los socialistas e Izquierda Unida.

Moreno ya no solo lucha contra el PSOE, sino que se disputa el voto del centroderecha con Ciudadanos. Su reto es no bajar de los 33 diputados actuales, e incluso evitar que, como apuntan algunos sondeos, la formación de Albert Rivera finalmente les adelante. Los populares ya han lanzado su envite a los liberales para gobernar juntos, emplazándoles a dejar de sostener al PSOE y convertirse en una verdadera alternativa. Pero cualquier resultado que no sea el triunfo el próximo 2 de diciembre abrirá el partido en canal entre los seguidores de Casado y la actual dirección regional.

 

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