Marchena se niega a dejar la causa del 'procés' y rechaza su recusación

El presidente del tribunal que juzgará a los líderes soberanistas asegura que el mensaje de Cosidó no afecta a su independencia

MATEO BALÍN

MADRID. El magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena, se niega a abandonar la causa del 'procés' y rechazó las recusaciones presentadas por los líderes independentistas procesados por su supuesta imparcialidad tras la polémica abierta por los wasap del portavoz popular en el Senado Ignacio Cosidó. .

Marchena, que además de presidir la sala será el ponente de la sentencia, rebatió la petición de que se apartara porque «carece de todo interés directo o indirecto» en este procedimiento. Negó, además, que la opinión de una tercera persona que no está personada en la causa sea motivo para poner en duda su imparcialidad.

El portavoz de los senadores populares remitió un mensaje a sus compañeros de bancada en el que justificaba la negociación con el PSOE sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial, que daba los progresistas la mayoría en el gobierno de los jueces, porque con la designación de Marchena como presidente del Consejo y del Supremo se aseguraban el control «desde atrás» de la Sala Segunda, la que enjuiciará a los líderes soberanistas encausados.

Tras la difusión de ese mensaje, Marchena renunció a ser elegido presidente del alto tribunal y del Consejo, pero siete de los acusados rechazaron que pueda presidir la Sala Segunda que les enjuiciará porque consideraron que había quedado demostrado que no era un juez imparcial y que atendía a los planteamientos del PP.

En su escrito, el magistrado rechaza la recusación por este mensaje de Cosidó, y recuerda que «la imparcialidad de un magistrado ha de vincularse a sus propios actos o resoluciones y no puede hacerse depender de la opinión de terceros que expresan su personal criterio acerca de las consecuencias políticas de un determinado pacto entre dos fuerzas parlamentarias».

Marchena apunta que «el sistema» de elección de los miembros del órgano de gobierno de la judicatura «es tan mejorable como cualquier otro» pero la participación del Congreso y el Senado «no puede conducir a la descalificación por falta de imparcialidad».

La Sala del 61

Señala también que es la séptima vez que las defensas de los acusados cuestionan la imparcialidad de magistrados del Supremo -ya lo hicieron con la totalidad de los que van a enjuiciarles y también respecto del instructor Pablo Llarena- y dice asimismo que recusar por el hecho de que en España el Parlamento elija a los miembros del Consejo sería tanto como descalificar las justicias de otros países como Bélgica, Portugal o Francia, donde los políticos también participan en la designación de vocales del Poder Judicial.

Con los informes del magistrado, la Fiscalía y las partes, defensas y acusación popular de Vox, la sala del 61 se debe pronunciar ahora sobre el fondo del asunto. Esa sala está formada por el presidente del Supremo y los presidentes de cada una de las cinco salas del alto tribunal, excluyendo al recusado, y los magistrados más antiguo y más moderno de cada una de ellas.

 

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