El líder del PP pone distancia y brinda un tibio respaldo a Cospedal Fallece el padre de Mariano Rajoy

Casado participó ayer en Huelva en un acto del PP de la precampaña para las elecciones autonómicas de Andalucía. :: e. p./
Casado participó ayer en Huelva en un acto del PP de la precampaña para las elecciones autonómicas de Andalucía. :: e. p.

Casado avisa que solo tiene compromisos con los afiliados y garantiza que no aceptará las conductas «no ejemplares»

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Pablo Casado puso ayer distancia con Dolores de Cospedal, a la que brindó un tibio respaldo tras salir a la luz sus conversaciones con el excomisario José Villarejo. El líder del PP señaló que su «único compromiso» es con los afilados, y con nadie más por muy influyente que sea dentro del partido. Nada de apoyos ciegos y cierre de filas.

El presidente de los populares ha tardado tres días en dar su opinión sobre las relaciones de la ex secretaria general del partido con el excomisario encarcelado, y lo hizo casi a rastras. Tuvo un acto electoral de su partido en Huelva, en el que ni citó el asunto, y solo cuando se abrió la rueda de prensa aceptó dos preguntas sobre Cospedal, ni una más. Una parquedad coherente con su frío respaldo a la que fuera su rival en las elecciones primarias del PP, y a la que debe en buena medida su triunfo en la segunda vuelta ante Soraya Sáenz de Santamaría.

El líder popular sabía que su respuesta iba a ser escrutada con lupa porque Cospedal no es cualquiera en el PP, y menos para él. Sin el respaldo de los compromisarios que votaron en la primera vuelta de las primarias por la ex secretaria general es improbable que Casado se hubiera hecho con el liderazgo del partido. El hasta entonces vicesecretario de Comunicación demostró su agradecimiento con la incorporación de varios miembros del equipo de Cospedal a la dirección nacional del PP, y situó a su jefa de campaña, la exministra Dolors Montserrat, en la portavocía del Congreso.

Casado vino a decir en Huelva que en el PP se han acabado los apoyos incondicionales y lo de poner la mano en el fuego por alguien. La experiencia ha demostrado que no es un buen negocio político. Ya se hizo con Ana Mato, Rita Barberá, Cristina Cifuentes o José Manuel Soria, y el resultado está a la vista.

Cospedal, explicó el líder popular, «en todo momento ha dado explicaciones y no ha mentido». De lo poco que dijo fue lo más parecido a un espaldarazo. Además no es del todo cierto porque Cospedal solo se ha explicado una vez, el lunes, cuando emitió un comunicado al trascender las charlas de Villarejo con su marido, Ignacio López del Hierro. Nada ha dicho, al menos en público, de la conversación en su despacho de la sede de la calle Génova interesándose por hacer «trabajos puntuales» para dificultar la investigación judicial del 'caso Gürtel'.

Tres principios

La frialdad del líder del PP es una muestra del clima que reina entre los miembros de la dirección del partido. Se enteraron de los tratos de Cospedal con Villarejo cuando se filtró la conversación con López del Hierro. Una información que restó fuerza a su ofensiva contra la ministra de Justicia por reunirse también con el policía, dio munición al Gobierno socialista para contraatacar y puso en tela de juicio el mensaje regeneracionista del «nuevo PP».

No es de extrañar por tanto que la respuesta del líder del partido haya sido entre tibia y gélida. Avisó de que «su único compromiso» es «con los afiliados» que le eligieron presidente del PP. Los dirigentes del partido, explicó, deben tener una conducta fundamentada en la «ejemplaridad, transparencia y rendición de cuentas», y cualquier comportamiento que se aparte de esos tres principios tendrá su «rechazo».

Explicó que ha hablado por teléfono con la ex secretaria general. Tras esas charlas, dijo estar en condiciones de garantizar a su partido que «no hay nada que ocultar ni que temer por ninguna revelación que se pueda hacer» en el futuro. «Tengo absoluta tranquilidad», apostilló. Una afirmación arriesgada porque nadie sabe, salvo el excomisario, con qué dirigentes del PP se reunió en los últimos años ni si les grabó.

La impresión entre los dirigentes populares es que Casado enseñó a Cospedal dónde está la puerta de salida si se conocen nuevas revelaciones comprometedoras. La ex secretaria general solo retiene su escaño en el Congreso ya que ha dejado la presidencia del partido en Castilla-La Mancha. Ha comunicado además a la dirección que no piensen en ella para las elecciones municipales de mayo. Pero está en el aire que encabece la candidatura al Parlamento Europeo. Hasta que afloraron las conversaciones con el excomisario, tenía opciones de ser cabeza de lista, pero ahora todo ha cambiado.

Mariano Rajoy Sobredo, padre del expresidente del Gobierno, falleció ayer en Madrid a los 97 años. Sus restos mortales serán trasladados a Pontevedra, donde será enterrado hoy en el panteón familiar del cementerio de San Mauro. El líder del PP, Pablo Casado, acudirá al funeral.

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