El Rey se libra de salir reprobado gracias a la crisis secesionista

C. R. BARCELONA.

Era una de las votaciones estrella, la reprobación del Rey por su discurso del 3 de octubre de 2017 y la petición de la abolición de la Monarquía. El resultado estaba cantado, 70 votos a favor de las tres formaciones secesionistas. Pero con la pérdida de los cuatro votos de los diputados de JxCat suspendidos (y además Comín no puede votar), el resultado fue 65-65. En caso de empate, la resolución no sale adelante. Se esperaba que los comunes pudieran salir al auxilio de los secesionistas, pero la declaración incluía un punto que defendía avanzar hacia la república catalana, lo que echó para atrás al grupo en el que está integrado Podemos, que en el Congreso ya ha aprobado resoluciones contra Felipe VI.

Los comunes reservaron su apoyo a los independentistas en una propuesta de resolución que se aprobó y que se mostraba a favor del diálogo «sin renuncias ni condiciones» con el Gobierno central y a favor de un referéndum pactado. En este caso, quien votó en contra fue la CUP, que aboga por la implantación inmediata de la república, sin ningún tipo de negociación con Madrid. Esta fue la resolución que JxCat y ERC pactaron el mismo día que Quim Torra lanzó el ultimátum a Pedro Sánchez para que ponga una propuesta de referéndum sobre la mesa antes de noviembre si quiere mantener el apoyo de los grupos independentistas.

Entre tanto fracaso para el independentismo, Quim Torra al menos pudo respirar porque el pleno rechazó reprobar y pedir su dimisión y también la de su consejero del Interior, Miquel Buch.

 

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