Los 87 inmigrantes del Open Arms que llegan a Algeciras no recibirán permisos especiales

El Ejecutivo rectifica la política aplicada al barco Aquarius y dispensará a los rescatados el mismo trato que a quienes vienen en pateras

N. VEGA MADRID.

Los 87 inmigrantes a bordo del Open Arms que desembarcarán hoy en la Bahía de Algeciras recibirán el mismo trato que aquellos que alcanzan las costas españolas en pateras. El Gobierno ha resuelto que no habrá condiciones de acogida excepcionales, como sí ocurrió con los rescatados por el mismo buque frente a Libia el mes pasado o con aquellos que el Aquarius trasladó en junio a Valencia tras el cierre de los puertos de Italia.

Fuentes gubernamentales justifican el cambio de criterio por la regularidad con la que llegan inmigrantes auxiliados por los barcos de las ONG. Con este argumento, el Ejecutivo ha decidido aplicar los protocolos habituales sin otorgar ningún estatus especial a aquellos que entren en el país por esta vía.

El caso del Aquarius pareció sentar un precedente el pasado 17 de junio. Tras arribar en Valencia, el Gobierno concedió a los 629 inmigrantes a bordo un permiso de residencia de 45 días por razones humanitarias. Un mes después, el buque Open Arms llevó hasta el puerto de Barcelona a otras 60 personas. Los rescatados dispusieron de 30 días para tramitar su situación.

72 horas

Quienes alcancen hoy la Bahía de Algeciras tras ser auxiliados en el Mediterráneo no disfrutarán de esa ventaja. Su llegada a las instalaciones portuarias de Crinavis está prevista a partir de las ocho de la mañana. Serán entonces trasladados al Centro de Atención Temporal de Extranjeros, donde dispondrán de 72 horas para su identificación y la tramitación, en su caso, de las peticiones de asilo. Una opción que cobra sentido, según explicó a EFE la Asociación Pro Derechos Humanos, al proceder la mayoría de Sudán. Este tipo de expedientes tardan en resolverse un mínimo de seis meses, tiempo durante el que los solicitantes no podrían ser expulsados.

La Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado censuró, aun así, que el Gobierno haya cambiado de criterio después de que el comisario europeo Dimitris Avramopoulos alabara la actitud de España, pero señalara que «esto debía acabar».

El alcalde de Algeciras, mientras tanto, el popular José Ignacio Landaluce, reclamó ayer que la ciudad «no se convierta en un puerto permanente de acogida». Un discurso que Podemos tildó de xenófobo. Open Arms habría preferido otras ciudades más cercanas para desembarcar. El Gobierno, en cambio, defendió que Crinavis tiene las instalaciones mejor acondicionadas.

 

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