La inexplicable carrera del chófer de Bárcenas

Ríos, tras ser soplón de Villarejo e ingresar en la Policía con un expediente académico pésimo, ha tenido destinos privilegiados

MELCHOR SÁIZ-PARDO

madrid. Lo de Sergio Javier Ríos Esgueva en la Policía Nacional era desde hace años motivo de comidilla en el cuerpo. El exchófer de Luis Bárcenas, y antes de Francisco Granados, había logrado ingresar en la academia de Ávila a la madura y poco usual edad de 40 años y todo ello poco después de quedarse sin trabajo porque el extesorero tenía las cuentas bloqueadas. Desde entonces, ha tenido una carrera meteórica con destinos privilegiados con los gobiernos del PP, que no se explican por sus logros académicos.

Tras años de comentarios, el caso ha tomando una nueva perspectiva desde la salida a la luz de la 'operación Kitchen'. Ríos fue el confidente del omnipresente comisario José Villarejo. Su misión fue espiar a Bárcenas y conocer qué papeles comprometedores contra el PP tenía todavía en su poder el extesorero. Es más, el chófer, según los documentos que ya obran en poder de la Audiencia Nacional, llegó a robar en 2013 notas y documentos a Bárcenas aprovechando el ingreso en prisión de éste. Y todo ello a cambio de 48.000 euros pagados durante dos años por Villarejo con fondos reservados.

Pero ahora, el juez de la Audiencia Nacional Diego de Egea, instructor del 'caso Villarejo' ('operación Tándem'), investiga si, además del uso de fondos reservados, el chófer de Bárcenas fue premiado por la Policía internamente.

Y es que su currículum académico y profesional, al que ha tenido acceso este periódico, es, cuanto menos, atípico. A punto de cumplir los 40 y en solo un año de estudio, Ríos logró sacar la oposición para entrar en la Academia de Ávila en verano de 2015. Y lo hizo por los pelos. Se quedó a 48 milésimas de la nota de corte. Fue el 253 de 254 aprobados, a años luz de la nota de los primeros. La resolución la firmó el entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó.

El verano siguiente, tras su primer año en la academia y dado su pobre currículum en Ávila, fue enviado a uno de los destinos menos agradecidos para los alumnos en prácticas: La Línea de la Concepción, pero allí estuvo solo unos días. Inexplicablemente fue mandando de vuelta a su Madrid natal a hacer las prácticas en la comisaría de Moncloa-Aravaca.

En mayo de 2017, y ya con 42 años, Ríos juró como policía. Su paso por la Academia de Ávila no mejoró ni mucho menos su expediente. De acuerdo con los documentos que obran en poder de este periódico, el chófer se licenció, de nuevo, como penúltimo de su promoción. Fue el 254 de 255 con una nota media de 64,2, frente al 84,1 del primero de la promoción.

A «hacer frontera»

Con ese currículum más que mediocre, Ríos no podía aspirar a ningún destino de relumbrón. De hecho, así fue. Le mandaron a finales de mayo de 2017 a «hacer frontera en el Pirineo», o sea a la Unidad de Extranjería y Documentación de la localidad leridana de Les, en el Valle de Arán. Pero de nuevo, el estudiante de notas nefastas tuvo suerte. El 27 de junio, la dirección de la Policía, que por entonces ya dirigía Germán López Iglesias bajo las órdenes de Juan Ignacio Zoido, le concedió una comisión de servicios a los servicios centrales de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, de nuevo en Madrid donde vive su familia.

Solo 20 días antes de este nuevo premio al recién nombrado policía, el entonces diputado socialista Antonio Trevín, en la comisión de investigación de la 'policía patriótica', preguntó a Cosidó si había puesto en marcha un operativo para seguir a Bárcenas. La respuesta fue «no». Cosidó también negó en el Parlamento que la Policía hubiera utilizado al chófer.

 

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