El independentismo acusa a Borrell de buscar en Cataluña «el enfrentamiento civil»

Josep Borrell atiende ayer a los medios en el homenaje de la UNED al socialista Manuel Marín. :: efe/
Josep Borrell atiende ayer a los medios en el homenaje de la UNED al socialista Manuel Marín. :: efe

Las fuerzas secesionistas cargan contra el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, al que sitúan en la «ultra derecha»

CRISTIAN REINO

barcelona. Si el nombramiento de Josep Borrell como titular de Asuntos Exteriores ya provocó malestar en el independentismo por su vinculación con la entidad Sociedad Civil Catalana, a la que el secesionismo trata de situar en la extrema derecha, las declaraciones del ministro socialista alertando que «Cataluña está al borde de un enfrentamiento civil» han acabado de indignar a las fuerzas soberanistas. Sus palabras son «de una irresponsabilidad inaudita», afirmó ayer el presidente de la Generalitat, Quim Torra.

El independentismo considera que lo que hace el dirigente socialista es elevar a categoría lo que, a su juicio, son hechos aislados, como pueden ser los altercados en las playas por los lazos y cruces amarillos, los roces familiares, los ataques a sedes de partidos constitucionalistas, el hecho de que Inés Arrimadas, por ejemplo, no pudiera celebrar un acto en Vic la semana pasada, o que la Universidad de Barcelona tuviera que anular un acto sobre Cervantes por el boicot de la CUP y los Comités de Defensa de República, o la misma tensión social que se vive en la calle y en las escuelas.

Borrell negó el domingo en La Sexta que enfrentamiento civil sea sinónimo de guerra civil, pero desató una polémica al tratar de matizar unas declaraciones que hizo en octubre, cuando era animador en las manifestaciones constitucionalistas y apeló a la necesidad de «desinfectar» las heridas de la sociedad catalana. Un diagnóstico que enerva al secesionismo.

«Borrell, el ministro de la novela negra», lo calificó ayer el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. «La ultraderecha le presta la tinta para escribir el relato de ficción que justifique la represión actual y venidera, para forjar un clima de miedo y enfrentamiento que, muy a su pesar, no existe en Cataluña», señaló.

La CUP fue más allá y acusó al jefe de la diplomacia española de querer el enfrentamiento civil para «seguir con la impunidad de la extrema derecha violenta». «Dice lo mismo en La Sexta que cuando se manifiesta con la extrema derecha. Está lejos de la realidad, ¿este es el diálogo que ofrece el Gobierno?», cuestionó el senador del PDeCAT Josep Lluís Cleries. Esquerra recriminó a Borrell por hacer de «ministro de propaganda».

«Nadie sufre»

La consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, instó al titular de Exteriores a que «matice» sus declaraciones. «Es mentira», aseguró la portavoz de la Generalitat. «Borrell trata de trasladar una imagen que no se ajusta a la realidad», dijo. «Son palabras sorprendentes y están lejos de la realidad, el ministro no debe de pasar mucho tiempo en Cataluña», expresó. Artadi, en cualquier caso, se mordió la lengua y no quiso cargar con dureza, pues la Moncloa y el Palau de la Generalitat están en la fase de preparación del encuentro entre Pedro Sánchez y Quim Torra.

Aun así, el consejero de Interior, Miquel Buch, negó la mayor: «Vivimos en absoluta convivencia y nadie sufre por su integridad física».

Desde fuera del independentismo, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, consideró que la situación social catalana es «compleja» y no se va a resolver en «dos días», pero, a su juicio, la «realidad cotidiana» en Cataluña cada vez «está más normalizada».

Ciudadanos avaló el diagnóstico del ministro de Exteriores y el PSC apuntó que «alertar de los riesgos «siempre es bueno, sensato, conveniente y necesario».

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