Iglesias recurre de nuevo a las bases para legitimar su debilitado liderazgo

El secretario general de Podemos necesita un amplio respaldo en las primarias para afrontar los problemas internos del partido

ANDER AZPIROZ

madrid. De puertas afuera el adelanto de las primarias anunciado el viernes para consagrar a Pablo Iglesias como candidato a la Moncloa se debe a la inestabilidad política y la posibilidad de que Pedro Sánchez se vea abocado a llamar a las urnas en un futuro inmediato. «Hay que estar preparados para lo que pueda venir», sostienen en la formación morada. Pero el proceso que se llevará a cabo antes de Navidad se interpreta también en clave interna.

A la espera de la sentencia que dicten las urnas, Podemos atraviesa por uno de sus momentos más delicado desde su nacimiento en 2014. Solo durante la guerra civil de Vistalegre II entre 'pablistas' y 'errejonistas' la formación atravesó una fase más crítica. A día de hoy, el secretario general tiene muchos frentes abiertos. Y para cerrarlos Iglesias ha usado la carta que tantas veces ha usado y siempre le ha resultado: convocar a las bases.

De cara a las primarias el líder de Podemos no necesitará jugarse la carta del gano o me voy. Nadie le hará sombra, aunque no se descarta que pueda surgirle algún rival con ansias de notoriedad. Iglesias obtendrá el respaldo de la militancia para ser por tercera vez cabeza de cartel de unas generales, un apoyo que le debería servir también para reivindicarse como el dueño del partido y acometer la tarea de taponar las vías de agua que amenazan con hacer naufragar el barco.

La primera, y más urgente, es alcanzar un acuerdo con Manuela Carmena para confeccionar las listas al Ayuntamiento de Madrid, la joya de la corona municipal de Podemos junto a Barcelona. Iglesias no lo tendrá fácil porque la alcaldesa de la capital no está dispuesta a ceder. Carmena concurrirá a las elecciones del 26 de mayo con su equipo de confianza, del que forman parte los seis ediles de la formación morada a los que la dirección local ha abierto expediente de expulsión. Así las cosas, al secretario general no le quedará otra que dar su brazo a torcer y salvar los muebles de la forma más digna posible. Lo contrario sería un suicidio político.

No menos complicada es la situación en Andalucía. A la anticapitalista Teresa Rodríguez las encuestas le dan la posibilidad de mejorar en votos en las autonómicas del próximo domingo. El problema para la dirección nacional es que Rodríguez difícilmente accederá a permitir la investidura de su íntima enemiga Susana Díaz, por mucho que ello facilitara la relación con el PSOE en Madrid. Un buen resultado, además, daría alas a la dirigente anticapitalista en su objetivo de lograr una organización territorial plenamente autónoma y a semejanza de las confluencias de Cataluña o Galicia.

Precisamente en Cataluña está otro de los grandes problemas de Podemos. Allí se mueve a la vera de Ada Colau, pero el carisma de la alcaldesa de Barcelona no es suficiente para aplacar las tensiones dentro de los comunes entre los sectores independentistas y los constitucionalistas. La dimisión de Xavier Domènech como jefe de filas de la confluencia el pasado septiembre ha dejado un vacío de poder que amenaza seriamente la estabilidad de la alianza, que en las últimas generales se erigió en la fuerza más votada en la comunidad autónoma.

Las encuestas

Todos estos problemas internos van acompañados de una caída en las encuestas a nivel nacional. El PSOE ha recuperado una parte de los votos que perdió por la izquierda y el soñado 'sorpasso' ha dejado de ser una posibilidad para Podemos. Un mal resultado cuando Sánchez decida llamar a las urnas podría poner en jaque el liderazgo de Iglesias. De ser así, el secretario general deberá decidir entre la retirada o volver a recurrir a las bases.

Más

 

Fotos

Vídeos