La guerra entre JxCat y Esquerra y los engaños del proceso desploman el independentismo

El presidente del Parlament convoca un pleno para el próximo jueves en el que se podría empezar a desbloquear la legislatura

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Cuatro meses después de que la Cámara catalana proclamara la independencia, una declaración simbólica según se ha sabido con posterioridad, el apoyo a la secesión está en su nivel más bajo desde el inicio del proceso soberanista, allá por el año 2012.

El primer barómetro del año del CEO -el CIS catalán- arroja los peores resultados para el independentismo en un lustro. Si hoy se celebrara un referéndum sobre la separación de Cataluña del resto de España, el 40% de los catalanes votaría a favor y el 53,9%, en contra. Se trata de la primera vez que el 'no' a la independencia supera la barrera del 50%, al dispararse 10 puntos desde octubre del año pasado. El apoyo a la independencia cae ocho puntos en el mismo periodo y está ya muy lejos del 57% que registró en 2012, su cota máxima.

El último sondeo del CEO es toda una enmienda a la totalidad a la estrategia rupturista de Carles Puigdemont, porque solo el 19% de los catalanes apuestan por la vía unilateral para alcanzar la independencia. Hay otro dato demoledor para el secesionismo. Desde junio de 2012, el independentismo ha sido la opción política que más apoyo ha recibido entre los catalanes, muy por encima del federalismo o el autonomismo. Sin embargo, en este último sondeo del CEO, los catalanes vuelven a decantarse por el autonomismo como la mejor alternativa, una opinión que no se daba desde hace siete años.

Según el CIS catalán, Ciudadanos volvería a ser el más votado y ERC superaría a la lista de Puigdemont

«Nuestra gente no entiende qué está pasando», afirma un diputado secesionista, que resume el estado de ánimo de la parroquia independentista, que ve que ha hecho todo lo que se le ha pedido durante cinco años, pero en balde. Y asiste atónita a los reconocimientos de sus dirigentes ante el juez de que el proceso fue un farol, un acto simbólico o incluso un «engaño», según Artur Mas. La sensación de que el proceso es una especie de sálvese quien pueda, en el que unos dirigentes huyen al extranjero y otros no, y se ha convertido en una eterna pelea entre Convergència (o sus herederos) y ERC ha desinflado el movimiento secesionista.

Este desplome del sentimiento independentismo, en cualquier caso, no tiene aún una traslación directa en las urnas. Más bien al contrario. Según el sondeo del CEO, si hoy se celebraran elecciones en Cataluña, los independentistas volverían a reeditar la mayoría absoluta del 21-D e incluso la podrían ampliar. En cualquier caso, Ciudadanos volvería a ganar las elecciones en votos, aunque se dejaría algún escaño, tras pasar de 36 a 33-35. El bloqueo de Puigdemont y su estrategia rupturista no acaba de calar, pues Junts per Catalunya pasaría de la segunda plaza a la tercera, superado por Esquerra, que empataría en diputados con la formación naranja. La lista de Puigdemont podría dejarse hasta cinco parlamentarios. Los independentistas, no obstante, podrían pasar de los 70 escaños actuales a los 74, aprovechando la recuperación de la CUP. El sondeo se realizó entre el 10 y el 30 de enero, en plena tensión por la investidura de Puigdemont y antes del aplazamiento del pleno por parte del presidente del Parlamento.

Retoman el diálogo

Una vez más, la publicación de un barómetro del CEO coincidió en el tiempo con una negociación decisiva entre las fuerzas secesionistas. Tras la suspensión temporal de las conversaciones del jueves, una vez que ambas partes han reconocido que están en la fase final de la negociación, JxCat y ERC volvieron ayer a sentarse en la mesa, en esta ocasión con la mediación de la CUP.

El acuerdo está próximo y una buena prueba de ello es que el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha convocado para el jueves que viene el primer pleno tras el 21-D, en el que no está previsto que se desbloquee la investidura, pero puede que sí para que empiece a correr el reloj de la legislatura, después de que quedara parado tras el aplazamiento de la sesión de investidura del pasado 30 de enero. En el «pleno del desbloqueo», según lo ha calificado Ciudadanos, se debatirán y votarán cinco propuestas de resolución, de JxCat, PSC, Cs, los comunes y el PP. La de los neoconvergentes será el primer acto de reconocimiento simbólico de la figura de Puigdemont, que debería propiciar su renuncia a ser investido por la Cámara catalana, lo que desbloquearía las negociaciones.

JxCat registró ayer la propuesta de resolución, sin el concurso de Esquerra, lo que volvió a tensar las relaciones entre los independentistas. El texto busca legitimar a Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat, censura la «ilegalidad» del 155 y denuncia la «deriva autoritaria del Estado». «Denunciamos la destitución ilegal e ilegítima del presidente y proclamamos la voluntad y el compromiso de restaurar la institución de la Presidencia de la Generalitat», señala. Otra resolución, la del PSC, pedirá que se dé por iniciado el periodo de dos meses para convocar elecciones si no se produce una investidura efectiva.

 

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