El Gobierno da por zanjada la polémica en torno a la tesis doctoral del presidente

Sánchez en la sesión de control al Gobierno del pasado miércoles en el Congreso. :: juan Carlos Hidalgo / efe
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Sánchez en la sesión de control al Gobierno del pasado miércoles en el Congreso. :: juan Carlos Hidalgo / efe

La Moncloa exige al PP y Ciudadanos que pidan «perdón» por haber intentado «abatir» a Pedro Sánchez

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

El Gobierno cree que ha llegado el momento de poner punto final a la polémica abierta en torno a la tesis doctoral de Pedro Sánchez. Considera que ha quedado acreditado al cien por cien que el trabajo académico del presidente del Gobierno no contiene irregularidad alguna tras haberse sometido al escrutinio de dos programas antiplagio. Ahora lo que toca, según la portavoz gubernamental, es que PP y Ciudadanos, «la derecha», pidan «perdón» por haber tratado de «abatir» a Sánchez con una estratagema parlamentaria centrada en un asunto irrelevante para la marcha política del país.

Un par de horas antes de distribuir en internet la tesis doctoral 'Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2002-2012)', la Moncloa emitió un comunicado en el que informaba que el programa Turnitin, que emplea la Universidad de Oxford, y el PlagScam no habían detectado indicios de plagio de otros trabajos académicos. Las coincidencias en Turnitin llegaban al 13% y apenas al 0.96% en PlagScam, unos niveles que no permiten hablar de plagio y están dentro de los parámetros normales en las tesis doctorales u otros informes universitarios. Una conclusión que era de prever porque hubiera sido incomprensible que si se superaban los porcentajes aceptables se hubieran difundido las 342 páginas del trabajo de Sánchez.

Con estos argumentos en la mano -además de las opiniones de expertos que, sin entrar a valorar la calidad del texto, no apreciaron anomalías- la portavoz del Gobierno dio por solventada la polémica abierta el miércoles por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, con una pregunta a Sánchez en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. A partir de ahora, agregó, «hablemos de política porque lo demás está perfectamente acreditado».

La Moncloa lamenta que la posverdad haya prevalecido sobre el debate políticoCelaá afirma que el Gobierno, pese a la difícil semana vivida, goza de «excelente estado de salud»

A pesar de las palabras de Isabel Celaá, alguna pregunta queda en el aire. Como por qué Sánchez se ha negado hasta ahora a que el acceso a su tesis fuera libre. De haberlo hecho, habría disipado dudas y evitado que se convirtiera en el eje del debate político. Unas incertidumbres que, por otra parte, saltaron por primera vez al debate político de la mano de los propios socialistas en las primarias de 2014 por el liderazgo del partido que enfrentaron a Sánchez con Eduardo Madina. Hay quien atribuye el celo por la privacidad al prurito intelectual por el nivel académico del trabajo, aunque también algunos mantienen que no son pocos los autores de tesis doctorales que no quieren que sus escritos sean de dominio público por razones editoriales o personales.

La ministra no entró en esas disquisiciones y prefirió pasar a la ofensiva contra el PP y Ciudadanos, partidos para los que Sánchez es «un presidente que hay que abatir por el mero hecho de que la derecha, con una estrategia conjunta y atrevida» pretende «boicotear al Gobierno». El jefe del Ejecutivo reprochó a Rivera en el Congreso que hubiera convertido el debate parlamentario en «un lodazal» por introducir en la dialéctica política temas que pertenecen a la esfera privada. Celaá señaló ayer que se ha generado «una situación indeseable» en la que «la posverdad» ha prevalecido y ha ocupado el centro del debate. Un intento de desacreditar al presidente del Gobierno que, a su entender, debería llevar a los partidos que lideran Casado y Rivera a pedir «perdón».

Excusas

La petición de excusas no se circunscribió a las fuerzas políticas, el Gobierno pidió «rectificar» a los medios de comunicación que avalaron la acusación de plagio. Celaá señaló que lo correcto sería que «se revise y se corrija» la versión que dieron una vez que se ha comprobado mediante distintos programas informáticos que no hubo plagio.

Aunque la portavoz dio por solventada la polémica y aseguró que el Gobierno disfruta de «un excelente estado de salud», está «fuerte, firme y convencido de que todo lo que se ha montado ha sido solo para armar ruido», es innegable que Sánchez ha vivido las jornadas más complicadas en sus poco más de cien días de mandato.

Primero fue la dimisión de la ministra de Sanidad -una mujer «ejemplar», según Celaá- y después la polémica en torno a su tesis doctoral, dos asuntos que tocaron las fibras más sensibles del presidente del Gobierno. Además se ha podido comprobar que la coordinación del Consejo de Ministros no es su mayor virtud con la decisión y posterior rectificación con el contrato de venta de 400 bombas a Arabia Saudí.

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