El Gobierno de Sánchez levantará el tapón de los vetos en el Congreso

El grupo socialista en el Congreso aplaude a Sánchez tras el triunfo de la moción de censura contra Rajoy. :: Emilio Naranjo / efe/
El grupo socialista en el Congreso aplaude a Sánchez tras el triunfo de la moción de censura contra Rajoy. :: Emilio Naranjo / efe

El PSOE deberá sortear la capacidad de bloqueo del PP en las Cortes para sacar adelante alguna de las casi 60 iniciativas congeladas por Rajoy

MARÍA EUGENIA ALONSO MADRID.

Pedro Sánchez tiene ante sí el difícil reto de gobernar con un grupo parlamentario de 84 diputados. Será el Ejecutivo más débil de la democracia y necesita encontrar complicidades entre los grupos que, junto a los socialistas, sumaron los 180 votos para desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa en la moción de censura. A ello se sumará la dificultad de legislar en un Congreso presidido por el PP, con una Mesa controlada por populares y Ciudadanos -los únicos que no apoyaron la moción de censura- y un Senado con mayoría absoluta de los populares.

A pesar de las evidentes limitaciones, Sánchez pretende aprovechar lo que reste de legislatura para poner en marcha medidas y levantar el veto que ha mantenido el Ejecutivo de Mariano Rajoy a las cerca de sesenta proposiciones de ley presentadas en esta legislatura y que han quedado aparcadas. Si en su primer mandato el aún líder del PP convirtió el decreto-ley, un procedimiento legislativo reservado para los casos de «extraordinaria y urgente necesidad», en su principal herramienta legislativa; en el segundo hizo del veto su particular rodillo parlamentario. Para sobrevivir a su minoría en la Cámara baja, Rajoy echó mano de la prerrogativa que concede el artículo 134 de la Carta Magna al Gobierno para frenar las iniciativas de la oposición si considera que alteran los Presupuestos del Estado.

Con ese criterio, el Ejecutivo del PP vetó 57 proposiciones de ley, veinte de Unidos Podemos, once del PSOE, dos de Ciudadanos, doce del resto de grupos y otras doce de parlamentos autonómicos. Entre ellas, paralizó medidas de apoyo a los emprendedores, la supresión de las tasas judiciales, la subida de las pensiones, la universalización del derecho de asistencia sanitaria, la derogación del 'impuesto al sol' o la ampliación de la Ley de Memoria Histórica.

A mediados de abril, una sentencia del Tribunal Constitucional torció el brazo del Gobierno y decantó la balanza del lado del Legislativo. El Congreso, resolvió la corte de garantías, puede hacer caso omiso a los vetos gubernamentales cuando crea que no ha justificado bien que las proposiciones de ley afectan a las cuentas públicas. La resolución judicial llevó a Podemos y sus confluencias a registrar de nuevo 16 iniciativas que habían sido frenadas, y a los socialistas a presentar otras once.

Mordaza y el 'impuesto al sol'

Con el horizonte de la tramitación despejado, el nuevo Ejecutivo socialista activará algunas de esas medidas que considera urgentes. Previsiblemente, aquellas que estén más consensuadas y cuya tramitación sea más corta y sencilla. Es el caso de la ley de seguridad ciudadana, conocida como 'ley mordaza', que podría ser derogada, al menos, parcialmente dado que los socialistas cuentan con apoyos suficientes para ello. El mismo camino podría seguir el llamado 'impuesto del sol'. En este caso, Sánchez lo tiene fácil porque todos los grupos, a excepción del PP, apoyaron el mes pasado en el hemiciclo una iniciativa legislativa que reconoce el derecho a autoconsumir energía eléctrica sin ningún tipo de cargo.

Otra medida, que cuenta con el visto bueno de la oposición, es la universalización de la sanidad, devolviendo a los 'sin papeles' este derecho del que fueron despojados en 2012; y la ampliación del sistema de becas. El Gobierno de Mariano Rajoy anunció que la nota mínima para obtener la beca universitaria volvería a ser el cinco, como reclamaban desde hace años los rectores y la oposición, pero no le ha dado tiempo de aprobarlo y se da por supuesto que el PSOE repescará la idea.

Los socialistas están en minoría en la Mesa del Congreso y la actitud que adopte Ciudadanos será vital una vez más para el devenir de esta segunda parte de la legislatura. El pasado jueves ya movió ficha y, con su voto, la Mesa acordó remitir al nuevo equipo gubernamental decenas de vetos que su antecesor presentó a leyes de la oposición y que aún estaban pendientes de resolución en la Cámara.

Pero el PP ya ha dicho que no se lo va a poner fácil al líder socialista y todo apunta a que ejercerá con la máxima dureza el papel de oposición con el doble objetivo de recuperar terreno frente a los de Albert Rivera en el centroderecha del tablero y de intentar relanzar su alicaído proyecto antes de las elecciones autonómicas y municipales de 2019.

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