El Gobierno minimiza la amenaza de Torra y descarta elecciones en el 2018

Los socialistas creen que aún hay posibilidad de sacar adelante los Presupuestos con el apoyo del PDeCAT y Esquerra

P. DE LAS HERAS MADRID.

La mera amenaza del presidente de la Generalitat, Quim Torra, de abandonar a su suerte a Pedro Sánchez si en el plazo de un mes no presenta una propuesta de autodeterminación para Cataluña no cambia las expectativas del Gobierno sobre la duración de la legislatura. Menos aún, dicen, vista la fría acogida del envite entre los propios partidos independentistas. El Ejecutivo se esmeró hoy en dejarlo claro: el objetivo de Pedro Sánchez sigue siendo llegar hasta 2020. Tanto, que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aseveró que «con o sin Presupuestos», seguirá impulsando sus iniciativas políticas.

En la Moncloa no descartan, en realidad, que la situación pueda acabar complicándose de tal manera que no quede más remedio que adelantar las comicios para hacerlos coincidir, llegado el caso, con las elecciones municipales, autonómicas y europeas de mayo. Sánchez ya reafirmó recientemente que no gobernaría con las cuentas del PP prorrogadas en 2019. Pero lo que, según aseguran en su entorno, no contempla en ningún caso es disolver las Cortes y convocar elecciones antes de que acabe el año. «Eso -remarcan- es seguro».

El jefe del Ejecutivo admitió hace apenas una semana en el Foro Reuters de Nueva York que si el secesionismo prioriza el «conflicto» no le quedaría más remedio que llamar a las urnas. Sin embargo, los socialistas creen que no se ha llegado aún a ese escenario. Es más, pese a las soflamas de Torra, están convencidos de que aún hay alguna posibilidad de sacar adelante los Presupuestos con las mismas fuerzas con las que salió adelante la moción de censura contra Mariano Rajoy.

Programa anticipado

La intención del Gobierno es ahora ir avanzando poco a poco. Primero intentará cerrar un acuerdo con Podemos -que mañana analizará la marcha de las negociaciones en su Consejo Ciudadano Estatal- y luego tratará de incorporar al resto de aliados parlamentarios. Así fue también como se tejió la operación de desalojo del PP. Esta vez, la dificultad es mayor y en el PSOE lo reconocen abiertamente. Pero, en cualquier caso, la constatación definitiva de un eventual fracaso llegaría ya a principios de 2019.

El Ejecutivo ha incumplido (como hizo el PP) el precepto constitucional que obliga a llevar los Presupuestos a las Cortes tres meses antes de que acabe el año debido a su intento fallido de modificar la ley de estabilidad presupuestaria para eliminar la posibilidad de veto del Senado a los objetivos de déficit. Pero Sánchez aseguró hace unos días que enviaría el proyecto a la Cámara baja, sí o sí, a finales de noviembre. Y a partir de ahí, se abren dos meses de tramitación.

En el mejor de los casos, en febrero habrá nuevos Presupuestos y en el peor, argumentan los socialistas, el texto permitirá exponer sus principales líneas de actuación política y hará las veces de programa electoral anticipado.

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