El Gobierno catalán rechaza la cita de Sánchez y Torra porque exige una cumbre España-Cataluña

Quim Torra corta ayer una enorme calabaza durante una visita a una empresa de alimentos. :: a. garcía / efe
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Quim Torra corta ayer una enorme calabaza durante una visita a una empresa de alimentos. :: a. garcía / efe

La Moncloa sostiene que el encuentro se celebrará con «normalidad» el 21 de diciembre en el Palau de la Generalitat

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Pedro Sánchez mantiene que tiene una cita el 21 de diciembre con Quim Torra en el Palau de la Generalitat. Pero el presidente catalán dice que no, que no está para encuentros a solas y que quiere una cumbre hispano-catalana. El presidente del Gobierno está dispuesto a tener deferencias con Torra, pero dentro de un marco autonómico. Un ámbito que el presidente de la Generalitat da por superado y exige una relación de gobierno a gobierno como si de dos estados se tratara.

El Gobierno socialista se niega a arrojar la toalla con los independentistas catalanes porque alberga una leve esperanza de que se puedan normalizar las relaciones. Su confianza en que Esquerra y el PDeCAT respalden sus Presupuestos es escasa, como reconoció el propio Sánchez hace un par de semanas, pero hasta que llegue el momento de la negativa definitiva va a alimentar la llama de la fe. En ese marco se inscribe la reunión que Sánchez quiere mantener con Torra en el Palau de la plaza de Sant Jaume, una cita que algunos ministros y dirigentes socialistas consideran una pérdida de tiempo. Se celebrará con la misma «normalidad» que la que mantuvo con Susana Díaz en Sevilla el 26 de octubre, advirtió la vicepresidenta del Gobierno.

Carmen Calvo explicó ayer que la reunión se celebrará en coincidencia con el Consejo de Ministros que tendrá lugar en Barcelona el 21 de diciembre, y se llevará a cabo «con la naturalidad» propia de los encuentros entre el presidente del Gobierno con los gobernantes autonómicos. No tendrá «otra dimensión» ni otros fines inconfesables, aclaró en respuesta a las acusaciones de la oposición de que será un encuentro para abordar cuestiones relacionadas con el 'procés' o con la situación de los líderes independentistas encarcelados.

Calvo admitió que aún no se ha enviado a la Generalitat la petición oficial para celebrar la reunión, un aspecto formal en el que incidió el pasado martes la portavoz del Gobierno catalán, Elsa Artadi, pero que es irrelevante para la Moncloa. Se cursará cuando esté resuelta la operación logística del traslado del Consejo de Ministros a Barcelona.

Lo que descartó de plano la vicepresidenta fue la celebración de una cumbre entre España y Cataluña, como exige Torra. «No la contemplamos en absoluto» porque «el Gobierno de España -subrayó- es también el Gobierno de los catalanes». Calvo garantizó que «no habrá otro formato», se reunirá el Consejo de Ministros y después Sánchez se desplazará al Palau de la Generalitat para verse con Torra. Como hizo, insistió, con Susana Díaz.

La fotografía, no

No lo ven así en el entorno de Quim Torra, que quiere otro ámbito institucional para la reunión de los presidentes. Además de no haber recibido todavía la petición oficial para la cita, fuentes de la Generalitat señalaron que «no hay nada» de lo anunciado por la vicepresidenta. El presidente catalán no quiere solo «la fotografía» del encuentro con Sánchez. La propuesta, insistieron fuentes cercanas a Torra, es mantener una reunión «de gobierno a gobierno» con los ministros de Sánchez y los consejeros de Torra sentados en torno a una mesa para repasar todos los asuntos bilaterales de ambas administraciones. Ese es el formato que se utiliza para las cumbres internacionales con los países que España tiene una relación más estrecha.

Para una charla entre los dos presidentes, Sánchez «tiene las puertas abiertas» para acudir cuando quiera al Palau de la Generalitat, pero el 21 de diciembre tiene que haber una cumbre hispano-catalana, recalcaron los portavoces del Ejecutivo catalán. En la Generalitat reconocieron que el pasado 9 de julio, con motivo de su primera visita a la Moncloa, Torra invitó a Sánchez a verse en Barcelona en la sede del presidente del Govern, pero puntualizaron que ese encuentro no puede celebrarse «aprovechando un rato ya que hay Consejo de Ministros».

El escenario propuesto por el presidente catalán no solo es rechazado desde la Moncloa. Dirigentes de Esquerra Republicana y del sector moderado del PDeCAT consideran que es un planteamiento desmesurado con el que Torra «hace el ridículo». Las relaciones bilaterales, recordaron, se ventilan en las comisiones Gobierno-Generalitat que empezaron a reunirse tras la llegada de Sánchez al palacio de la Moncloa y ya ha habido una treintena de reuniones discretas en las que se han tocado todos los aspectos de la administración que estaban bloqueados desde hace 11 años.

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