«Era una fantasía estúpida, nunca pensé en matar a Sánchez ni a nadie»

Manuel Murillo, acusado de planear asesinar al presidente del Gobierno, declara ante el juez que sus mensajes fueron «fruto del alcohol»

R. C. MADRID.

A Manuel Murillo se le detuvo el pasado 19 de septiembre en Terrassa acusado de planear asesinar a Pedro Sánchez. Los Mossos d'Esquadra sostienen que tenía los medios y motivación para llevar a cabo su plan, que solo le faltaba fijar fecha y lugar para acabar con la vida del presidente del Gobierno. Desde aquel día, este guarda de seguridad de 63 años, soltero, que vive con su madre y sin apenas amigos, se encuentra en la cárcel de Brians 1. Él, según se desprende de su declaración, mantiene que todo es fruto de «una fantasía estúpida», que trató de impresionar a la integrante de Vox que más tarde lo denunció y que evitó así, según las autoridades, el magnicidio. «Sí, yo mandé todos esos Whatsapp. Hasta yo me he quedado alucinado al leer todo lo que escribí. Es la primera vez que mando mensajes de este tipo, es decir, expresando mi voluntad de matar a Pedro Sánchez. Ese día estaba inspirado, pero ahora al revisar los mensajes veo que están mal. Me he quedado parado», dijo este ultraderechista cuando se le tomó declaración ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Terrassa.

«El día en le propuse el asesinato a la representante de Vox había bebido. Sé que no es excusa, pero había bebido. Tomé una botella entera de vino y después un tubo. Recuerdo que lo hice estando en un hostal al que suelo acudir. Ese día me afectó más de lo habitual. Recuerdo que estaba sentado y empecé a mandar los mensajes, pero sin pensarlo», se defiende Manuel Murillo, a quien lo Mossos incautaron un auténtico arsenal una vez detenido. «Cuando me detuvieron iba acompañado de una amiga. En el maletero del coche llevaba una carabina y una pistola de aire comprimido que iba dentro de su caja. En casa tengo un armero de grado tres pequeño, pero como no tenía lugar para ponerlo -vive en un loft con su madre, dice en otro momento de la declaración- lo tengo desmontado».

Respecto a la munición que encontraron en su casa, «a mí me parece que era normal, ni mucha ni poca. Reconozco que tengo un cetme. En principio estaba inutilizado, pero soy inventor y bastante manitas y un día me propuse arreglarlo para que funcionara como un reto personal y lo hice. Fue hace seis o siete años. No pensé nunca que tuviera ninguna importante», aseguró ante el juez que instruye la causa, cuya declaración fue difundida este viernes por Antena 3. «Las ballestas y las flechas que encontraron también las hice yo. Y también las fabriqué para practicar puntería dentro de casa. Nunca salieron a la calle». «La única arma con la que podría disparar a distancia es la 308», añadió Murillo.

Sacrificarse por España

Pese a que los Mossos sostienen que el guarda de seguridad dio muestras «inequívocas» de no importarle las consecuencias de matar al presidente del Gobierno y que, según llegó a escribir, estaba dispuesto a «sacrificarse por España», Manuel Murillo reconoció ante el juez que «nunca había pensado en matar a Sánchez ni a nadie. Se me iba ocurriendo según lo escribía, probablemente fruto del alcohol. Los leo y me doy cuenta que son tonterías. No tengo dinero para alquilarme un piso como para desarrollar un plan criminal».

Desde hace un año, Murillo, que podría pasarse una larga temporada en la cárcel por su tentativa de acabar con la vida de Sánchez, trabaja en una empresa de seguridad que da servicio a una compañía automovilística en Barcelona. «Hago 240 horas al mes en turnos y eso me ha dado cierta estabilidad», dijo ante el juez.

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