Fallece José María Setién, el obispo que defendió el derecho de autodeterminación

R. C.

El obispo emérito de San Sebastián José María Setién falleció ayer en esta ciudad vasca con 90 años, tras haber sufrido un ictus el pasado domingo.

Setién fue obispo de San Sebastián durante los años más duros de ETA. Se erigió en una controvertida figura por sus opiniones afines al nacionalismo, en las que muchos vieron una cierta comprensión hacia los miembros de la banda terrorista a la que siempre pidió que dejaran de matar. Nacido en Hernani (Guipúzcoa) el 18 de marzo de 1928, tomó posesión como obispo de la diócesis de San Sebastián al día siguiente de haber cumplido 51 años.

Sus posiciones a favor del derecho de autodeterminación y de la negociación entre el Gobierno y ETA fueron muchas veces cuestionadas, así como sus críticas a algunas acciones policiales y su denuncia de las supuestas torturas infligidas a integrantes de la banda terrorista.

Fue calificado de equidistante desde las posiciones alejadas del nacionalismo, cuando no de amigo de ETA, pero nada de ello impidió que a lo largo de su ejercicio siguiera hablando del problema de la violencia en el País Vasco desde un punto de vista político. Y «ético», según solía subrayar. Lamentó las muertes ocasionadas por la violencia terrorista y también las de los propios terroristas, como las de las víctimas del atentado contra el cuartel de Vic (Barcelona) en junio de 1991, y la de dos miembros de ETA en un posterior enfrentamiento con la Guardia Civil. En enero de 2000, unos días antes de su renuncia al cargo, volvió a hacer un nuevo pronunciamiento polémico. Afirmó que la paz tenía un precio y que el acuerdo al que debía llegarse es «qué precio se está dispuesto a pagar».

 

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