El factor geográfico y pueblos construidos en el cauce del río

M. A. A. / E. S. MADRID.

La bolsa de aire frío que causó el desbordamiento de torrentes en Mallorca fue fruto de varios factores meteorológicos y geográficos que se conjuraron para dejar unas precipitaciones de 220 litros por metro cuadrado, una cifra muy elevada que terminó provocando una catástrofe que ha costado la vida al menos a diez personas.

«En Mallorca, concretamente, llegó por vía marítima una línea de tormenta que entró por el Sur y se encontró con una zona montañosa, no especialmente alta, pero para una nube es una barrera natural. La nube al pasar por esa zona suele dejar mucha lluvia, además la montaña favorece que el aire ascienda mas y, por tanto se enfría. Todo se amplía cuando existen torrentes que pueden desbordarse», explica a este periódico Mònica López, jefa de los Servicios Meteorológicos de TVE.

Es el caso de Sant Llorenç. Se trata de una localidad que linda con un sistema montañoso en el que existe uno de estos torrentes (o cauces de agua) que han sufrido las consecuencias del desbordamiento. «Desgraciadamente es un fenómeno habitual en el Mediterráneo que torrenteras que bajan con muy poca agua se desborden de forma brutal cuando llueve y destroce todo a su paso», añade la meteoróloga.

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