La extrema derecha regresa a un parlamento cuatro décadas después

El líder de Vox, Santiago
Abascal, comparece junto
a su candidato Francisco 
Serrano ayer en Sevilla. 
:: Marcelo Del Pozo / reuters/
El líder de Vox, Santiago Abascal, comparece junto a su candidato Francisco Serrano ayer en Sevilla. :: Marcelo Del Pozo / reuters

Los doce diputados de la formación de Santiago Abascal decidirán quién será el próximo presidente de la Junta

A. AZPIROZ / J. L. ÁLVAREZ

Madrid. Ocurrió en Reino Unido, Holanda, Francia, Alemania o Italia. Y ahora en España, el único país de la Unión Europea que hasta este momento presumía de ser inmune a la extrema derecha.

Vox ha dado la campanada en las elecciones andaluzas. De cero diputados en el parlamento regional pasa a doce. Ni en sus mejores sueños la formación de extrema derecha imaginó semejante resultado. Blas Piñar, el histórico líder de la ultra Fuerza Nueva, recogió en las generales de 1979 378.000 apoyos, lo que se tradujo en un escaño en el Congreso. Ayer, Vox sumó solo en Andalucía, la comunidad autónoma que más diputados aporta a la Cámara baja, cerca de 400.000 votos.

Ni siquiera la irrupción de Podemos en las europeas de 2014 se puede comparar. La extrema derecha ha demostrado que está de vuelta y lo ha hecho en una región históricamente de izquierda. La reacción de los dirigentes de Vox fue triunfal. «Hemos hecho historia como veníamos diciendo», clamó su número uno en la lista por Andalucía, Francisco Serrano. «Somos un partido regenerado», insistió antes de apuntar que estos comicios son un anticipo de lo que sucederá en las próximas generales. Y esto es que el partido liderado por Santiago Abascal entrará por la puerta grande en el Congreso.

«Adiós Susanita, adiós», clamaron los simpatizantes tras conocerse los resultados

Desde Vox se rechaza que se les catalogue de extremistas. Es más, les molesta. Su ideario, no obstante, coincide punto por punto a lo defendido por dirigentes como el vicepresidente italiano Matteo Salvini. Lo principal, la denominación de la inmigración, ya sea legal o ilegal.

El éxito de esta opción de extrema derecha ha llegado, además, sin grandes nombres en sus listas. Al margen de la campaña de algunos conocidos como el torero Morante de la Puebla, Vox ha triunfado con candidatos de bajo perfil. Por Sevilla ha resultado elegido un juez conocido por sus ideas conservadoras, y a veces discutibles en lo que a la jurisprudencia se refiere. Luz Belinda Rodríguez será diputada por Almería. Tiene 38 años y es una auténtica desconocida, alguien invisible en una multitud. Y no sólo porque sea nueva en esto de la política, sino porque ha permanecido alejada de los medios de comunicación y apenas se la ha visto pidiendo el voto más allá de los poquísimos actos públicos que su partido ha organizado en su provincia. Pese a su escasa presencia en las calles, el mensaje de Vox ha calado entre el electorado. El éxito se justifica, según la versión de los grandes triunfadores de las elecciones en Andalucía, en que «la gente está cansada de lo políticamente correcto». Bajo este mantra, Vox se emplea a fondo para entrar en las instituciones del país. Fundado en 2013, Vox propugna eliminar las 17 comunidades autónomas en nombre del ahorro y la defensa de la unidad de España. Propone también ilegalizar los partidos separatistas catalanes, después de haberse unido a la acusación de la Fiscalía contra los dirigentes independentistas presos a la espera de juicio.

Aparte, Vox aboga por derogar la ley contra la violencia machista y detener la inmigración ilegal, en un país que es la principal vía marítima de entrada de migrantes clandestinos en Europa. «El objetivo en las elecciones andaluzas es tener una importante representación (...) de una manera que pueda ser determinante en la conformación del próximo gobierno», afirma el propio Abascal, de 42 años, exmilitante del PP en el País Vasco.

A corto plazo, la formación de extrema derecha espera entrar también en el Parlamento Europeo en los comicios de mayo, y en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo cuando el Ejecutivo socialista convoque elecciones generales.

La receta, al menos en Andalucía, ha funcionado. Está por ver si también resulta en otras comunidades autónomas. La reválida para Vox llegará en las autonómicas, municipales y europeas del próximo 26 de mayo. Y el examen final en las generales, cuando Pedro Sánchez las decida convocar. De momento, los militantes de la formación de extrema derecha celebraron ayer su triunfo. «Adiós, Susanita, adiós», cantaron para dar por finiquitado 36 años de socialismo en Andalucía y la caída de una baluarte del PSOE. Y es que el apoyo de los doce diputados a una coalición de centro derecha también está cantado.

«Expulsar la corrupción»

Abascal sacó pecho ayer ante los suyos por haber contado con el apoyo de «esos andaluces que decían que no cabían en su tierra, pero tienen hoy la llave de San Telmo -la sede del Gobierno andaluz- para expulsar a la corrupción de la Junta».

«No os vamos a defraudar, por supuesto, y vamos a ir hasta el final para defender las ideas con las que nos hemos comprometido y por la que todos vosotros nos habéis votado», dijo, y añadió que Vox «es sólo un instrumento al servicio de España».

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