Las exigencias de los comunes para aprobar las Cuentas catalanas dividen al secesionismo

El independentismo culpa al 'España nos roba' de la situación de los médicos catalanes, en huelga toda esta semana

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Una nueva guerra interna se vislumbra en el seno del secesionismo como consecuencia de los Presupuestos catalanes, que está elaborando Pere Aragonès (ERC), pero que necesitan del aval de Catalunya en Comú, lo que hará aflorar las diferencias ideológicas entre los dos socios de gobierno en la Generalitat (JxCat y ERC).

Los comunes aprovecharon ayer la huelga de médicos en Cataluña, a la que seguirá próximamente la de profesores y funcionarios, para redoblar la presión sobre el Ejecutivo catalán. «Hay que invertir más en políticas sociales», dijeron ayer. La formación de la izquierda alternativa, que reclama 1.700 millones adicionales en gasto social, es la única opción que tiene Torra para sacar adelante los presupuestos catalanes.

La Generalitat arrastra penurias presupuestarias y ayer los comunes pusieron sobre la mesa tres propuestas para obtener más ingresos y poder atender a los colectivos que están empezando a calentar la calle: aprobar los Presupuestos del Gobierno central (que incluyen inversiones extra para Cataluña de 2.200 millones), modificar impuestos como sucesiones y donaciones o aumentar los tramos autonómicos del IRPF a partir de los 90.000 euros. ERC y el PDeCAT difícilmente darán marcha atrás a su negativa a validar los Presupuestos del Estado, mientras haya presos y no se permita un referéndum. En lo referido a la revisión de la fiscalidad, los comunes ponen el dedo en la llaga en una de las cuestiones que enfrentan a las dos almas soberanistas que cohabitan en el Gobierno catalán. No solo chocan sobre si hay que enterrar o no la vía unilateral, sino que mantienen sus diferencias en materia social pues unos son de centro izquierda y los otros de centro derecha. Ayer no pudieron disimular que tienen puntos de vista opuestos. Esquerra se abrió a tocar la fiscalidad como propone Podemos, JxCat no quiso pronunciarse, mientras que el PDeCAT se negó de forma categórica. «Es una línea roja», afirmó.

Desde el independentismo, no obstante, volvieron a echar balones fuera y buscar los responsables de la situación de la sanidad catalana a 600 kilómetros de distancia. «Nos ponemos en su piel», según Eduard Pujol, (JxCat) sobre los médicos. «Pero la huelga no se produce porque sí. Tenemos unas limitaciones presupuestarias, estamos ahogados desde hace años: por esa razón queremos una república», remató.

ICS, ocupado

El recurso al 'España nos roba' no convenció a los médicos catalanes de la atención primaria de la sanidad pública y a los de la concertada, que ayer celebraron el primero de los cinco días de huelga previstos para esta semana. Los galenos se manifestaron en el centro de Barcelona y en las principales ciudades catalanas y llevaron sus reivindicaciones laborales al interior del Instituto Catalán de la Salud, el organismo público que gestiona la sanidad pública catalana, que fue ocupado por cientos de profesionales.

El sindicato convocante del paro -Metges (médicos) de Catalunya- cifró el seguimiento del paro en un 77%, mientras que la Consejería de Salud lo rebajó al 44%. Guerra de cifras al margen, se trata de la primera huelga en el sector médico catalán desde 2011, cuando empezaron los duros recortes sociales aplicados por el entonces Gobierno de Artur Mas, pero que los sucesivos Ejecutivos catalanes no han revertido. Los facultativos catalanes se quejan de que la inversión de la administración en la atención pública ha pasado del 18% del presupuesto autonómico de salud, al 16% actual en ocho años, lejos del 25% que consideran óptimo. Y se quejan además de que su poder adquisitivo ha caído un 30% desde 2010.

Así, reclaman que se limite el número de visitas diarias de cada colegiado a 28, exigen poder destinar un mínimo de 12 minutos a cada visita en el centro de atención primaria, piden que se contraten 920 médicos más en el servicio catalán de la salud, reclaman recuperar los sueldos previos a los recortes y que se incremente el presupuesto destinado a la atención primaria. Todo ello estuvo ayer sobre la mesa en la reunión que mantuvieron las dos partes y que al cierre de esta edición se saldaba, como la negociación planteada 'in extremis' el domingo por la noche, sin acuerdo.

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