Los exconsejeros Forn y Rull se suman a la huelga de hambre

Quim Torra, a su salida ayer del centro penitenciario de Lledoners. :: s. sáez / efe/
Quim Torra, a su salida ayer del centro penitenciario de Lledoners. :: s. sáez / efe

Jordi Sànchez asegura que no quiere ser el Bobby Sands catalán e «inmolarse» en la cárcel catalana con su ayuno

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Tres días después de que Jordi Sànchez y Jordi Turull decidieran iniciar una huelga de hambre para presionar a la justicia española, ayer se sumaron a la protesta otros dos dirigentes de JxCat, Joaquim Forn y Josep Rull, encarcelados en la prisión de Lledoners, junto a Sànchez, Turull, Romeva, Junqueras y Cuixart.

El abogado de los diputados neoconvergentes, Jordi Pina, ya apuntó que la cifra de presos declarados en huelga de hambre podría aumentar. El exconsejero de Interior y el de Territorio han justificado su acción de protesta por el mismo motivo que esgrimieron Turull y Sànchez: para denunciar el bloqueo que a su juicio ejerce el Tribunal Constitucional a los recursos de los presos secesionistas, lo que impide, según entiende el independentismo, poder acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. «La actitud arbitraria e irregular del Tribunal Constitucional lamina las bases mismas del Estado de Derecho», afirmaron en un comunicado.

«La huelga de hambre que iniciamos es una medida extrema de protesta», según señalaron. «La iniciamos tras haber reflexionado qué supone y asumir los riesgos y las consecuencias», añadieron. Según los dos exconsejeros de la Generalitat, antiguos dirigentes de Convergència, «la injusticia, la lesión de los derechos fundamentales y la arbitrariedad judicial» son razones suficientes que «legitiman» una decisión de este calibre, conscientes del «impacto» que puede tener sobre sus organismos.

En los últimos días se había especulado con que Jordi Cuixart, presidente de Ómnium, podría sumarse a la huelga de hambre. Quienes no lo harán, así lo aseguran fuentes de ERC, son los dos diputados de Esquerra que están en Lledoners, Oriol Junqueras y Raül Romeva.

La iniciativa de los dirigentes postconvergentes busca presionar al Constitucional, a la justicia española a un mes del juicio del 1-O, al Gobierno central y busca el eco internacional. Pero también tiene una derivada de pugna interna en el independentismo. ERC lidera todas las encuestas de manera clara respecto a sus adversarios soberanistas, mientras JxCat está en caída libre, por lo que los neoconvergentes tratan de frenar el efecto Junqueras y contrarrestar su empuje en los sondeos.

Esquerra lleva días tratando de no criticar la protesta de sus socios, aunque de puertas adentro cuestionan que la medida no se haya consensuado al máximo y cuestionan también la oportunidad de la huelga de hambre.

A Quim Torra, además, la huelga le permite coger algo de aire, tras una semana acorralado por las protestas sociales de los médicos, profesores y funcionarios.

«Única alternativa»

«No tenemos otra opción que utilizar esta forma extrema de protesta pacífica en la defensa de nuestros derechos fundamentales», según Rull y Forn. «No es para pedir ningún trato de favor ni discriminación positiva. Es, sencillamente, la única alternativa de que disponemos aquí en prisión para hacer más visible la discriminación y la conculcación de nuestros derechos fundamentales», insistieron. «No renunciaremos nunca a un juicio justo. Este es el objetivo de nuestra huelga de hambre», apuntaron.

El anuncio de los dos exconsejeros llega un día después de que el estado mayor del independentismo celebrara el domingo una reunión en secreto en Bruselas, presidida por Quim Torra y Carles Puigdemont, con la asistencia de los pesos pesados del secesionismo, desde Elsa Artadi (consejera de la Presidencia), Albert Batet (jefe de filas de JxCat en la Cámara catalana), Pere Aragonès (vicepresidente de la Generalitat), Sergi Sabrià, portavoz de Esquerra en la Cámara catalana, así como dirigentes de la CUP y los máximos responsables de la ANC y Ómnium Cultural.

Mientras, Jordi Sànchez, en su tercer día de ayuno, negó ayer en una entrevista concedida a Rac-1 que busque ser un «héroe» o un «mártir». «Los siete presos de Lledoners estamos juntos en esto. Todos firmamos el manifiesto, pero es decisión personal de cada uno hacerla o no hacerla. Y pido a la sociedad catalana que sea muy respetuosa», señaló.

También ha apuntó que no tiene previsto llegar hasta el final. «Haré la huelga hasta que considere que la tengo que hacer. No me he puesto ni un mínimo ni un máximo. Tengo que ver cómo me encuentro», aseguró. Así, rechazó convertirse en el Bobby Sands (líder del IRA que murió tras una huelga de hambre) catalán. «No es un acto de irresponsabilidad. No nos hemos vuelto locos, no nos vamos a inmolar. La huelga de hambre es una protesta muy protocolizada y seguiré este protocolo. Para hacer bien una huelga de hambre no hay que improvisar», remató.

 

Fotos

Vídeos