Estrasburgo juzga que la Audiencia Nacional no fue imparcial con Otegi

Otegi comparece ayer en Bruselas tras conocer la sentencia. :: Javier Albisu / efe/
Otegi comparece ayer en Bruselas tras conocer la sentencia. :: Javier Albisu / efe

La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictamina que los acusados del 'caso Bateragune' no tuvieron un juicio justo

FERNANDO ITURRIBARRIA

parís. La Justicia europea ha sentenciado que la Audiencia Nacional no fue imparcial en el 'caso Bateragune' que enjuició el intento de reconstruir la ilegalizada Batasuna. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) falló ayer que Arnaldo Otegi y otros cuatro dirigentes de la izquierda abertzale fueron condenados por terrorismo por una Sala presidida por una jueza de la que dudaban legítimamente de su parcialidad. El veredicto, contra el que cabe recurso, abre una puerta si deviene firme a revocar la inhabilitación del actual coordinador de EH Bildu que no puede presentarse en candidaturas electorales hasta 2021.

La sentencia emitida en Estrasburgo dictamina que España vulneró el derecho a un juicio justo de Otegi y sus compañeros de banquillo Rafael Díez Usabiaga, Sonia Jacinto, Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez. Todos ellos han cumplido ya sus penas y se encuentran en libertad tras permanecer seis años en prisión. El tribunal europeo juzga que se violó el artículo 6 párrafo 1 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales. Esta disposición establece el derecho de toda persona a que su causa sea oída equitativamente en un plazo razonable por un tribunal independiente e imparcial. La decisión fue tomada por unanimidad de los siete integrantes de la Corte, entre los que figura la española María Elósegui.

El meollo del litigio reside en el comportamiento de la jueza Ángela Murillo. Esta magistrada había presidido en marzo de 2010 otro proceso contra Otegi en el que resultó condenado a dos años por enaltecimiento del terrorismo. En aquella vista oral realizó comentarios polémicos del tenor de «por mí como si toma vino» cuando el acusado pidió agua. Pero las palabras de mayor trascendencia procesal se produjeron cuando preguntó al líder independentista si condenaba el terrorismo de ETA. Tras su silencio, Murillo afirmó: «Ya sabía yo que no me iba a contestar a esa pregunta».

Proceso nulo

Este primer proceso fue declarado nulo en febrero de 2011 por el Supremo pues entendió que no parecía ilógico considerar que la pregunta de la presidenta y su reacción posterior suponían indicios de prejuicios y de una idea preconcebida de la culpabilidad. En la repetición del juicio la Audiencia Nacional, con una Sala de composición diferente, absolvió al ex portavoz de Batasuna en julio de 2011. En aquellas fechas Otegi volvió a ser juzgado por un tribunal presidido por Murillo, esta vez por el 'caso Bateragune' junto a los otros cuatro procesados. Otegi y Díez Usabiaga fueron condenados a diez años y el resto a ocho. Las penas fueron rebajadas por el Supremo.

Los acusados también plantearon la recusación de Murillo por parcialidad, pero Audiencia Nacional, Supremo y Constitucional la rechazaron porque los delitos en cuestión, en uno y otro juicio, eran diferentes. Estrasburgo rebate esta tesis por entender que había un elemento común pues todo tenía que ver con ETA. A su juicio, el recelo de los recurrentes «podría considerarse objetivamente justificado» y la imparcialidad de la Sala que los condenó «podía ser objeto de una duda razonable». El tribunal europeo precisa que carece de elementos para asegurar que Murillo no fue imparcial en el 'caso Bateragune'. Pero observa que, en el primer juicio, «empleó expresiones que implicaban que ella ya se había formado una opinión desfavorable» acerca de Otegi antes de que el caso fuera sentenciado. Este precedente era «claramente incompatible con su participación en el segundo juicio».

El TEDH estima que no cabe indemnización a los demandantes por considerar que darles la razón supone «satisfacción equitativa suficiente». La jueza suiza Helen Keller emitió un voto particular sobre este punto ya que le parece que hubiera sido preferible conceder una reparación.

Las partes disponen de un plazo de tres meses para solicitar que el caso sea revisado por la Gran Sala de 17 jueces de Estrasburgo. De devenir firme, la sentencia faculta la presentación de un recurso de revisión ante el Supremo del veredicto condenatorio ahora cuestionado ya que persisten sus efectos de inhabilitación de Otegi. De hecho, esa sanción adicional fue la que le impidió ser candidato a lehendakari en 2016. Para el TEDH, «la forma más adecuada de reparación sería, en principio, un nuevo juicio o la reapertura del caso, a petición de la persona interesada».

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