Sin Estatuto riojano por culpa del 28-A

Reunión en el Parlamento riojano entre miembros del PSOE y del Partido Popular. /Miguel Herreros
Reunión en el Parlamento riojano entre miembros del PSOE y del Partido Popular. / Miguel Herreros

El adelanto de los comicios anula las posibilidades de reformar la norma fundamental de la autonomía de La Rioja | PP y PSOE consideran imposible acordar el nuevo texto antes del 6 de marzo, fecha en que se disuelven las Cortes Generales

Jorge Alacid
JORGE ALACIDLogroño

PP y PSOE coincidieron ayer en felicitarse por el tono «cortés» y «correcto», según apreciación mutua, que dominó el encuentro mantenido en el Parlamento de La Rioja por dos delegaciones de ambos partidos, al más alto nivel. José Ignacio Ceniceros encabezó la representación popular y Concha Andreu, la socialista; escoltados ambos por sus equipos más cercanos para intentar un imposible: desbloquear la reforma del Estatuto. Una utopía desde que unas horas antes de su encuentro Pedro Sánchez convocara elecciones generales para el 28 de abril: las Cortes Generales se disolverán el 6 de marzo y decaerá por lo tanto toda iniciativa legislativa que, como en el caso de la norma fundamental de la autonomía riojana, necesite el visto bueno del Legislativo nacional.

De manera que los buenos propósitos que, también según confesión mutua, animaron ayer la cita entre PP y PSOE dormirán el sueño de los justos. No dará tiempo a materializar como ley un texto donde prevalece en la recta final de su redacción, a falta de una serie de aportaciones de tono menor que bloquearon la negociación en la últimas semanas, un elevado consenso. De ahí el tono pesaroso elegido por el portavoz del PP, Jesús Ángel Garrido, para reconocer la imposibilidad de tramitar en tiempo y forma la reforma. «Si se hubiese enviado en diciembre a Madrid», se lamentaba en declaraciones a este periódico, «hubiéramos llegado a tiempo». Unas palabras que dejaban alguna tímida concesión a la esperanza: en su opinión, «se podría intentar presentar el nuevo Estatuto después de las elecciones del 28 de abril».

Una posibilidad que entendía, en todo caso, de muy complicado cumplimiento. Imposible a juicio de su homólogo socialista, Francisco Ocón, quien observó desde la otra trinchera el resultado de la reunión y fue tajante: «La reforma no va a estar a tiempo antes del 5 de marzo porque entre otras cosas, aunque alcanzáramos un acuerdo, no habría llegado el informe del Consejo Consultivo».

«Si se hubiese enviado el texto en diciembre a Madrid, hubiéramos llegado a tiempo» Jesús Ángel Garrido | Grupo Popular

«Aunque hubiera acuerdo entre partidos, no llegaría a tiempo el informe del Consejo Consultivo» Francisco Ocón | Grupo Socialista

La reunión entre ambas delegaciones, finalmente truncada en su propósito final por el adelanto electoral, se prolongó una hora. Culminaba así una larga serie de desencuentros verbales, durante los cuales la parte socialista ha intentado implicar a Ceniceros con la intención de desbloquear una negociación que encalló cuando parecía ya encarrilada hacia un final feliz. Desde el PP se atribuye este desencuentro a la actitud obstruccionista del PSOE, a quien juzgaron siempre interesado en que la reforma no saliera adelante. En una nota de prensa enviada esta misma semana, así lo expresaba, recordando que los socialistas declinaron reunirse con la delegación del PP encabezada por Ceniceros «por dos veces», los días 7 y 8. Ya entonces se ofreció a entrevistarse con la delegación socialista. La cita de ayer que no sirve ya de gran cosa.