Los desencuentros: del aborto a la legalización del matrimonio homosexual

La apuesta del PSOE en su defensa de la laicidad varía según se siente en la bancada de la oposición o la del Gobierno

A. A. MADRID.

Los desencuentros de los Ejecutivos socialistas con la Iglesia no son una novedad, como tampoco que el PSOE haya aparcado algunas de las medidas a las que se pudo comprometer desde la oposición en momentos de campaña. La llegada de Felipe González al poder en 1982 no supuso cambios significativos con respecto a la etapa de la UCD. Es más, el nuevo Gobierno se ahorró una buena polémica al heredar la aprobación de la ley del divorcio, motivo de protestas de los sectores más católicos y conservadores en su momento, además de fractura interna en el Ejecutivo de Leopoldo Calvo Sotelo. En 1985, el PSOE sí se enfrentó a la Iglesia con la regularización del aborto por supuestos.

Con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la Moncloa en 2004 el enfrentamiento con las autoridades eclesiásticas alcanzó sus cotas más altas debido a medidas como la legalización del matrimonio homosexual (2005) o la reforma de la ley del aborto, que sustituyó los supuestos por los plazos (2010). La imagen que mejor escenifica el choque de trenes en esta etapa socialista fue la de los obispos manifestándose en las calles de Madrid en junio de 2005 para defender la familia tradicional. No obstante, Zapatero se plegó a la hora de revisar la financiación de la Iglesia, que bajo su mandato se incrementó en relación a la recaudación del IRPF.

Según dijo el cardenal Vicente Enrique y Tarancón en 1981, «con Gobiernos menos católicos, la Iglesia vive mejor». ¿Será así con el Ejecutivo de Pedro Sánchez?

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos