Cospedal sitúa a Casado en la órbita de Aznar a tres días de la primera vuelta

Casado saluda ayer a un afiliado del PP en un acto con simpatizantes del partido en Toledo. :: Ismael Herrero / efe/
Casado saluda ayer a un afiliado del PP en un acto con simpatizantes del partido en Toledo. :: Ismael Herrero / efe

El PP no se atreve a calibrar el tirón del exvicesecretario mientras algunos barones toman partido por la secretaria general y Santamaría

NURIA VEGA MADRID.

Tan sólo mentar a José María Aznar remueve al PP. La ruptura de relaciones con la dirección del partido convirtió hace tiempo al expresidente del Gobierno en un arriesgado compañero de viaje. De ahí la trascendencia de que María Dolores de Cospedal ubicara ayer a uno de sus rivales en las primarias, Pablo Casado, «próximo» a quien ahora dirige la fundación FAES. «No es ni bueno ni malo», añadió. Pero el debate sobre los vínculos del aspirante más joven a suceder a Mariano Rajoy marcó la décima jornada de campaña.

Soraya Sáenz de Santamaría optó por quedarse al margen. Pero el exministro de Exteriores José Manuel García-Margallo no tardó en suscribir las palabras que Cospedal acababa de pronunciar en la Cadena Ser. A su juicio, la cercanía entre Casado y Aznar es un «hecho evidente». Y no sólo por que el hasta ahora vicesecretario de Comunicación del PP ejerciera de jefe de Gabinete del expresidente tras abandonar este la Moncloa. «Las ideas que está rescatando -apuntó el candidato- son las de Aznar».

A algunos les admira, de hecho, que con un discurso «calcado» al del exjefe del Ejecutivo, Casado haya sido capaz de trasladar una imagen de renovación. En esta campaña ha situado como eje de su proyecto los valores más tradicionales del partido: la libertad, la unidad de España, las víctimas del terrorismo y la familia. Y para su defensa ha apostado por recuperar antiguas figuras, como la de María San Gil, que se distanciaron por desavenencias con el PP de Rajoy. En sus intervenciones, además, reivindica la herencia tanto de Aznar como de su sucesor y asegura sentirse honrado de haber trabajado con uno y con el otro. «Difícilmente puede aspirar a liderar un partido -replicó hoy a Cospedal- alguien que reniega del pasado de ese partido y de su propio pasado».

El expresidente del Gobierno se cuela en la campaña de las primarias y reaparecerá hoy en público

En este escenario, en el PP dan por sentado que es el aspirante que prefieren el dirigente de FAES y su entorno, y recuerdan el mitin que Aznar protagonizó en Ávila en 2015. «Si alguna vez me tiene que renovar alguien, que me renueve Pablo Casado -dijo entonces-, que es un tío fantástico». Un año después, su profundo desacuerdo con la gestión de Rajoy le llevaría a renunciar a la presidencia de honor de la formación conservadora.

Hoy reaparecerá en público y esa previsión pone en guardia al PP. En el entorno de Casado, en todo caso, toman distancia e insisten en que no hay ningún expresidente impulsando su candidatura. Es más, entienden que lo que sus contrincantes tratan de hacer es «descentrar» al exvicesecretario, que sigue siendo el factor sorpresa de esta campaña.

El párroco y los feligreses

Fuentes del PP interpretan que Cospedal y Sáenz de Santamaría se han granjeado los apoyos del «aparato». Pero creen que «hay mucho voto suelto» que podría llevarse Casado, que ha extendido sus redes en escalones inferiores de la jerarquía del partido: algunos cargos intermedios, alcaldes o concejales. Esto hace impredecible el resultado final. Voces territoriales se explican así que las candidatas miren con recelo al exvicesecretario de Comunicación.

Los altos dirigentes del PP, y aunque la mayoría de barones mantienen la neutralidad, van poco a poco situándose con la hasta ahora secretaria general o la exvicepresidenta del Gobierno. El presidente del partido en Extremadura, José Antonio Monago, avaló ayer a Cospedal: «Conozco de su tenacidad y capacidad y, sobre todo, me gusta una cualidad que tiene y es que siempre da la cara. Y en la vida cuando das la cara te la parten muchas veces, como a mí, pero me gusta esa gente».

Lo mismo hizo el líder de los populares andaluces, pero con Sáenz de Santamaría. «Yo he hecho mi reflexión serena y he llegado a una conclusión. No sólo se está eligiendo a quien preside el PP, también al candidato a la Presidencia del Gobierno de España», advirtió Juanma Moreno.

En el partido sostienen que estos posicionamientos influyen en la militancia. Que marcan en cada territorio o provincia el camino a seguir. Pero no se atreven a pronosticar en qué medida determinan el sentido del voto y admiten que el nuevo método de elección hace más «incontrolable» el resultado. García-Margallo, de hecho, vaticinó que, pese a la ventaja con la que parten «los candidatos del sistema», en el congreso del 20 y 21 de julio «los feligreses no van a seguir a los párrocos». Que votarán lo que les venga en gana.

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