Cospedal y Sáenz de Santamaría trasladan su rivalidad a la batalla por el liderazgo del PP

Sáenz de Santamaría y Cospedal conversan junto a otros diputados del PP en el pleno del Congreso de ayer tras presentar sus candidaturas a liderar el partido. :: Fernando Villar / efe
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Sáenz de Santamaría y Cospedal conversan junto a otros diputados del PP en el pleno del Congreso de ayer tras presentar sus candidaturas a liderar el partido. :: Fernando Villar / efe

La secretaria general ofrece sin éxito a Pablo Casado integrarse en su candidatura

NURIA VEGA MADRID.

La rivalidad soterrada de los últimos años entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal ha desembocado en una pugna abierta por el liderazgo del PP. Ambas aspiran a suceder a Mariano Rajoy y ambas entrarán en campaña. El plazo para registrar las candidaturas en la sede nacional del partido concluye hoy a las dos de la tarde y a esa hora, salvo un último sobresalto, serán seis los aspirantes a hacerse con las riendas del partido. «Esto es una locura», reconocían ayer los populares en los pasillos del Congreso. Pero lo que temen, en realidad, es que la batalla entre la exvicepresidenta del Gobierno y la secretaria general se traduzca en una «guerra sucia».

«No llegará la sangre al río», garantizan los entornos de las candidatas a tres días de que se lancen a la carretera para recorrer el país en busca de respaldos y para movilizar a los afiliados. «Todos somos compañeros», se comprometió Sáenz de Santamaría a los pies de la puerta de los Leones del Congreso en la presentación de su propuesta. «Una decisión así no se toma a la contra ni contra nadie -acababa de defender Cospedal arropada por la junta directiva del PP de Castilla-La Mancha en Toledo-, sería muy mezquino». Eso es lo que esperan en las organizaciones territoriales, que al menos no se embarre el terreno de juego. Porque división dan por sentado que habrá.

La única manera que tenían de evitar la confrontación, quizá temida por inusual, era que Alberto Núñez Feijóo se postulara. Descartado el presidente de Galicia, cada cual tomará partido. Algunos ya lo han hecho. Son los que han accedido a prestar sus avales a un candidato u otro. Los mismos que hoy se darán a conocer y que entienden que son tres las opciones con posibilidades de prosperar: Cospedal, Sáenz de Santamaría o Pablo Casado, al que han bautizado ya a nivel interno como la «tercera vía» y que no da muestras de querer amilanarse por dura que sea la competencia.

Cospedal: «Quiero ser la primera mujer que presida el PP y el Gobierno de España»Santamaría: «Soy una militante más y ofrezco unidad, responsabilidad e integridad»

El vicesecretario de Comunicación recibió ayer la primera oferta para integrarse en candidatura ajena. Cospedal le ofreció formar parte de su propuesta, al mismo tiempo que los afines de Sáenz de Santamaría apostaban por la comunión entre Casado y la exvicepresidenta. Eso no parece que vaya a ocurrir antes de que el 5 de julio vote la militancia del PP en la primera vuelta. El portavoz de los populares, que como la secretaria general renuncia hoy a sus responsabilidades orgánicas, tiene intención de «llegar hasta el final» como aspirante y no «defraudar» a quienes, recuerda, han apostado por él.

En su equipo, según fuentes populares, estarían cargos de entre 30 y 40 años, como el diputado murciano Teodoro García Egea o la vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy. Son dirigentes jóvenes que creen que es el momento de que su generación impulse un proyecto «renovador» y pelearán por cada voto. En realidad, en algunos lugares sus respaldos se confunden con los de Santamaría. De ahí que quienes apuestan por la exvicepresidenta se inclinen por la suma de fuerzas. Si no ahora, después de que los afiliados se pronuncien para llegar con más músculo a la votación final, la del congreso del 20 y 21 de julio.

La primera, en todo caso, en mover ficha ha sido Cospedal. A primera hora de la mañana prometió a los suyos que lanzaría un proyecto «integrador», con el ánimo de aunar «experiencia y juventud» y atraer «savia nueva, reconstituyente y renovadora» para recuperar el centroderecha. Ante la negativa de Casado, ahora su intención es tender puentes a otros candidatos. Los tres restantes son el exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo; el secretario de Relaciones Internacionales del PP, José Ramón García-Hernández, y el expresidente de Nuevas Generaciones de la Comunidad Valenciana, José Luis Bayo. Porque en el partido sostienen que un acuerdo entre la secretaria general y Sáenz de Santamaría es «impensable».

Reproches y gestos

Fuentes de la formación recordaron ayer que el mismo discurso con el que Cospedal se postuló escondía mensajes y reproches para la exvicepresidenta. Así entendieron la reivindicación de sus victorias electorales -el haberse sometido a las urnas es un factor diferencial respecto a Sáenz de Santamaría- y la defensa de haber «dado la cara», aunque se la «partieran», por la honorabilidad del partido. El haber estado, en definitiva, al pie del cañón. «Me he enfrentado a individuos -insistió sin llegar a citar al extesorero Luis Bárcenas- que nos engañaron a todos». Ahora su intención es dar la batalla con todas sus energías: «Me presento para ganar, ganar y ganar; (...) quiero ser la primera mujer que presida el PP y el Gobierno de España».

Ya por la tarde, cinco de los seis candidatos, todos menos Bayo que no es diputado, se encontraron en el Congreso. Hubo saludo en los escaños entre Sáenz de Santamaría y Cospedal, propiciado por un conciliador Jesús Posada que les recomendó llevarse bien. E incluso fue posible la foto de la exvicepresidenta y Margallo abandonando juntos el hemiciclo, pese a que el extitular de Exteriores es adversario confeso de quien fue su compañera de Consejo de Ministros. Sólo Ana Pastor se mantuvo al margen mientras algunos en el PP se preguntaban si la presidenta de la Cámara baja no habría sido la mejor opción.

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