El Consejo para la República nace con el objeto de hacer efectiva la secesión

Puigdemont interviene por videoconferencia en el acto de presentación del Consejo para la República. / EP

El nuevo organismo, más simbólico que efectivo, es una entidad privada ajena a la Generalitat y no recibe financiación pública

CRISTIAN REINOBarcelona

El independentismo presentó este martes con la máxima pompa y solemnidad el nacimiento del Consejo para la República, un organismo privado y ajeno a la estructura de la administración catalana que tiene por objetivo internacionalizar la causa del secesionismo. Lo presidirá Carles Puigdemont desde Waterloo y su mano derecha será el exconsejero Toni Comín.

Se trata de una entidad de derecho privado y financiación privada, similar a una fundación, que recibe el encargo de fomentar todas aquellas acciones que permitan o sirvan para avanzar hacia la república y convertirse en una pieza clave para «hacer efectivo el mandato del 1-O y del 27-O», según aseguró Quim Torra en su discurso. «Venimos a construir la república», proclamó. Y «por la vía de los hechos», apostillo Carles Puigdemont en su discurso.

No es el Gobierno catalán en el exilio con funciones ejecutivas que pretendía el expresidente hace meses cuando surgió la idea. Pero sí un «espacio libre» donde se tomen las decisiones que la Generalitat no puede adoptar por cuestiones legales. «A nosotros no nos pueden aplicar el 155», dijo el expresidente.

En realidad, será más bien un lobi del secesionismo en el corazón de Europa, para «conseguir el reconocimiento del derecho de autodeterminación y el respeto del mandato del 1-O», según detalló Comín. A Puigdemont le servirá para tener un altavoz con el que tratar de capitalizar electoralmente las sentencias del 1-O. En principio, el Consejo tendrá «vínculo institucional» con la Generalitat e «interacción» y debe servir como herramienta de «articulación» del movimiento independentista. «Trabajará conjuntamente» con las instituciones catalanes, señalaron.

El acto de presentación del Consejo de la República sirvió para honrar a Puigdemont y al Gobierno anterior. Cuando se cumplía el primer aniversario de la huida del expresidente al extranjero, donde fijó su residencia en Bruselas, el dirigente nacionalistat recibió trato casi de jefe de Estado en un evento celebrado en el salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat, el de las grandes ocasiones. El hecho de que la presentación en sociedad del organismo se hiciera en la sede del Gobierno catalán levantó suspicacias por parte de la oposición.

Reconocimiento

El Ejecutivo de Torra lo justificó por su voluntad de hacer un «reconocimiento al Govern legítimo». Puigdemont, de esta forma, 'regresó' este martes al Palau de la Generalitat. No lo hizo físicamente, sino de manera virtual, a través de videoconferencia. La Generalitat quiso darle tanto boato al acto que llamó a la ciudadanía a seguir la presentación en la plaza Sant Jaume. En este punto, Torra fracasó porque la plaza apenas registró media entrada.

Un año después de la DUI, el Gobierno catalán sigue instalado en un doble discurso. Por un lado mantiene la retórica republicana, pero al mismo tiempo mantiene el diálogo con Madrid, lo que permite, como ocurrió este martes, que la ministra Meritxell Batet y el consejero Ernest Maragall se reunieran para abordar la retirada de recursos estatales.

El diputado de Esquerra, Gabriel Rufián, instó hace semanas a los suyos a pinchar la «burbuja del independentismo mágico». Una parte del secesionismo reclama un giro y empezar a decir a la gente que la independencia no será posible a corto o medio plazo. Pero Torra se resiste a dar ese paso y mantendrá la tensión hasta que se conozcan las sentencias del 1-O.

Desde la oposición calificaron el Consejo de mero chiringuito para colocar a los amigos del 'procés', según Ciudadanos, o como un «menosprecio al autogobierno», según el PSC, que considera que estamos ante una nueva «gesticulación para contentar a Puigdemont».

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