El consejero de Interior informó a la de Cultura sobre un sumario secreto

Borràs desvela que Buch hizo gestiones para saber si está siendo investigada en una operación judicial

C. REINO

barcelona. De jardín en jardín. La consejera catalana de Cultura, Laura Borràs, trató ayer de escabullirse de un lío, para acabar metiéndose en otro. La dirigente secesionista quiso salir al paso de la investigación que han iniciado los Mossos, y que trascendió el martes, por irregularidades en la Institución de las Letras Catalanas durante la época en que ella era la máxima responsable. Como anteayer, Borràs insistió en que no tiene nada que ver, que no se ha hecho nada mal en la contratación y que «todo está ajustado a la legalidad». «No ha habido ninguna irregularidad», dijo en TV-3. «Pondremos todos los medios para aclarar hasta la última cuestión», insistió.

Sin embargo, la consejera de Cultura comprometió al consejero de Interior, pues al mismo tiempo reveló que, en la última reunión del consejo de Gobierno de la Generalitat, preguntó a Miquel Buch por la operación y éste la tranquilizó al asegurar que no la estaban investigando. «Estaba en el Palau de la Generalitat al lado del conseller, codo con codo, y le dije que decían que me investigan», relató. «Espera, déjame que lo miro», añadió que fue la respuesta del consejero. «No se te investiga, pero hay secreto de sumario así que no sé nada», completó, según declaró Borràs en la cadena Ser, lo cual podría ser una supuesta revelación de secretos, ya que la investigación estaba bajo secreto de sumario.

Posteriormente, a través de su cuenta de Twitter, trató de matizar que Buch solo le dijo que el caso está bajo secreto de sumario, que los Mossos actuaban como policía judicial y que no tenía más información. Fuentes de Interior desmintieron también la versión original de la consejera. El malestar entre los dos departamentos del Govern se hizo patente. «Puedo garantizar que no di ninguna información», aseguró el propio Buch en Rac-1.

Ciudadanos ya ha registrado en la Cámara dos peticiones de comparecencia. Una para la consejera Borràs, para que dé explicaciones sobre la investigación en el organismo que dirigió y por la que habría indicios de contratación irregular. Y la otra para el consejero de Interior, por si ha habido revelación de secretos. «Someterse al control parlamentario en relación con el cumplimiento de su deber de confidencialidad en el marco de la debida colaboración con las autoridades judiciales», según la propuesta de comparecencia. Borràs en cualquier caso recurrió al victimismo para defenderse: «Son muy graves estos rumores, estas acusaciones, este 'salpica, salpica' que alguna cosa quedará», lamentó.

 

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