LA CITA DE GRANITO

MANUEL ALCÁNTARA

Cuando los políticos se encuentran, parece como si de verdad fueran hermanos, pero les basta con juntar sus soledades. Pedro Sánchez recibió ayer, en el Parque Nacional de Doñana, a Angela Merkel, pero lo más interesante de la conversación se lo han reservado entre ellos. Lo que sí han hecho público era ya lo más notorio: que los dos buscan una respuesta a la crisis migratoria europea. España está de nuevo en la primera línea de la llegada de inmigrantes procedentes de África. Buscar no es encontrar, porque eso solo le ocurría a Picasso, al que consideran un pintor francés nacido en Málaga.

La llamada República Catalana, según el criterio de Carles Puigdemont, le ha ganado a la Monarquía del 155. Lo repite una y otra vez el president de la Generalitat, que no está dispuesto a aceptar un juicio injusto. En ningún país de Europa «nuestros exiliados están en prisión», ha dicho, mientras lo que niega Pedro Sánchez es que en España haya exilio y son los más mosqueados los que quieren atar la mosca por el rabo. Las exequias del Cuelgamuros están teniendo un gran éxito de público y cada vez hay más gente que asiste a la cita de granito, ya que también para el sepulcro hay muerte, pero los muertos siguen estorbando.

Antes no daban un ruido, pero ahora, con los traslados, se quejan de su nuevo acomodo. La Asamblea Nacional Catalana, que es la principal entidad social independentista, da por ganada una batalla que aún no se ha celebrado, ni conmemorado, ni ganado por los unos o por los otros, que siempre parecen más hasta que haya elecciones y se cuenten.

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