Cinco mujeres de rojo y un tropezón

El ritual de la tradicional foto del primer Consejo en la Moncloa se vio alterado por la lluvia y la bisoñez de los ministros

ALBERTO FERRERAS

madrid. La lluvia alteró el horario de la tradicional fotografía de las recién estrenadas ministras, ministros y presidente de Gobierno en las escalinatas de acceso al palacio de la Moncloa. Pasadas las nueve y media, dio comienzo el ritual, pero solo estaban diez de los 17 ministros. Por alguna razón, achacada a la bisoñez del novato equipo de Comunicación, siete ya estaban dentro, presidente Sánchez incluido. Y sin foto.

El ministro de Ciencia arrancó una exclamación unánime tras resbalar en uno de los peldaños de la empapada escalera. Pedro Duque quiso saludar a los gráficos, y sufrió un tropiezo sin consecuencias, incidente que provocó un anónimo «¡ministro, no se preocupe, que no ha tenido gravedad!», un guiño a su pasado como astronauta. Pasado el sofoco, entró por primera vez en la Moncloa con el infaltable maletín ministerial, que no utilizaron Margarita Robles, Carmen Montón, Teresa Ribera ni Isabel Celaá, que se decantaron por unas carpetas o por los bolsos convencionales.

Tras unos minutos de chaparrones intermitentes, la foto de familia se dejó para después del Consejo de Ministros. Durante una pequeña tregua meteorológica, el gabinete de Pedro Sánchez, colocado en su lugar según indicaban las etiquetas dispuestas en el suelo, posó para los fotógrafos y cámaras de televisión.

La situación no duró mas allá del minuto, tiempo que debió juzgar excesivo el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, que decidió abandonar por su cuenta la formación, y a la que tuvo que volver tras las protestas de los periodistas.

Finalizado el acto, y quizás por una charla a distancia con el nuevo secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, o porque la prisa no se encontraba entre sus prioridades, Josep Borrell permaneció estático, con la mirada al frente, mientras que el resto del gabinete ya volvía al interior del edificio entre abrazos. En la escena sobresalió el rojo intenso (rojo PSOE dicen) de los trajes de cinco ministras, color que destacaba (salvo el morado de la chaqueta de la ministra de Defensa) entre los sosos y tradicionales azules y grises de los ministros.