Cinco meses sin president en Cataluña

Casi cinco meses desde el 21D, 143 días llevan en Cataluña para investir un president. El plan A del soberanismo fue Carles Puigdemont por la vía telemática. La fecha fijada el 30 de enero pero aquel día no hubo investidura. El Constitucional había avisado, el candidato tiene que estar en la cámara y Puigdemont estaba en Bruselas así que Torrent aplazo el pleno. Horas después se filtraban los mensajes de móvil entre Carles Puigdemont y Tono Comín aquellos en los que el expresident decía sentirse traicionado por los suyos y que todo había acabado. Pero no había hecho más que empezar. Puigdemont siguió siendo el único candidato, el único que el independentismo aceptaba como posible un mes más, hasta que llegado marzo el plan A le dio el visto bueno al plan B y Puigdemont designó a Jordi Sánchez, número dos de Junts per Catalunya y en prisión como nuevo candidato. La investidura se fijó para el 12 de marzo, pero tampoco se produjo porque el juez Llarena  no le permitió salir de prisión para presentarse. Torrent volvió a aplazar la investidura y surgió el plan C: Jordi Turull, que esta vez sí, el 22 de marzo llegó a presentar programa de Gobierno pero perdió la primera votación, le faltó el apoyo de la CUP. Al día siguiente el juez Llarena lo enviaba a prisión y se impedía así una segunda votación.Vuelta entonces del soberanismo al plan B, vuelta a la opción Jordi Sánchez, Torrent vuelve a proponerlo el 7 de abril y Llarena vuelve a denegar su salida de prisión. Después, tras casi otro mes entero sin candidato el independentismo vuelve, otra vez al plan A, a Puigdemont, reforma de la ley de presidencia en el Parlament mediante, para votarlo en la distancia, esta vez en Berlín. Tampoco funcionó. El Gobierno recurrió la ley y el Constitucional admitió el recurso. Hoy se vota el plan D. Quim Torra se somete a la investidura.