Cifuentes queda reducida a un mero recuerdo

N. V. MADRID.

El de ayer iba a ser el último Dos de Mayo de Cristina Cifuentes. Pero, precipitada su caída por el vídeo del hurto en un supermercado, su recuerdo acabó siendo anecdótico en los actos oficiales del Día de la Comunidad de Madrid. El jefe del Ejecutivo en funciones apostó por un discurso meramente institucional en el que la expresidenta no tuvo cabida. «Los vaivenes políticos y los cambios coyunturales no deben hacernos olvidar la consistencia de fondo de la sociedad madrileña», se limitó a señalar Ángel Garrido.

Una a una, en cambio, fueron leyéndose en la recepción las conmemoraciones concedidas con motivo de la festividad regional. Todas, firmadas por la «presidenta de la Comunidad de Madrid». Pero sólo el escritor y periodista Alfonso Ussía, premiado con la Medalla de Oro, consideró «grosero» no mencionar a la dirigente dimitida y así lo trasladó en el micrófono.

Cifuentes conserva aún su escaño en la Asamblea de Madrid. Es la única responsabilidad política que ejerce después de haber accedido el pasado viernes a dejar también la presidencia del PP regional. En su entorno, creen, sin embargo, que «tarde o temprano» terminará renunciando al acta, que es cuestión de tiempo. Estos días, la exdirigente popular los está pasando con su hijos en Salzburgo, Austria, como ha ido publicando en las redes sociales.

Su ausencia, en todo caso, no fue la única destacable ayer en el Día de Comunidad. Tampoco asistió a la Puerta del Sol ninguno de sus antecesores: Ignacio González, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón. «Etapa nueva», repetían en el PP con los dedos cruzados.

 

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