Casado estudia un gobierno de coalición con Ciudadanos y Vox

Pablo Casado, ayer, durante la segunda jornada de puertas abiertas del Congreso. :: efe/
Pablo Casado, ayer, durante la segunda jornada de puertas abiertas del Congreso. :: efe

El líder del PP ya se ha puesto en contacto con sus homólogos de las dos formaciones para concertar una reunión

MARÍA EUGENIA ALONSO

MADRID. El PP no va a dejar pasar la oportunidad única de gobernar en Andalucía después de 36 años de dominio socialista y va a regatear lo justo en las concesiones. En las filas conservadoras preparan los siguientes movimientos para intentar llegar al palacio de San Telmo, sede del Ejecutivo andaluz, de la mano de Ciudadanos y Vox a través de un pacto de gobierno que incluya un reparto de consejerías con ambas formaciones. «La única posición innegociable es que Juanma Moreno tiene que ser el presidente de la Junta y el PP tiene que ser quien lidere ese cambio, y luego ya si es un acuerdo de investidura, un acuerdo de legislatura o de gobierno se tiene que hablar en primer lugar con Ciudadanos y luego con Vox», remarcó ayer Pablo Casado.

El líder de los populares ya ha mantenido unos primeros contactos telefónicos tanto con Albert Rivera como con Santiago Abascal para poner en marcha las negociaciones, y Moreno ha hablado también con el candidato de Ciudadanos, Juan Marín, y tiene previsto hacerlo en las próximas horas con el de Vox, Francisco Serrano.

Para la dirección nacional y andaluza, la prioridad es acercar posturas con los liberales a quienes volvió a llamar ayer a la «responsabilidad» para que favorezcan un gobierno de cambio en Andalucía. «Esperemos que estén a la altura», subrayó Casado, que insistió en que lo ideal sería «desplegar» el programa electoral del PP con el apoyo de Ciudadanos.

Pero parece que el partido de Rivera no renuncia, al menos por el momento, a sus planes de que sea Marín quien sustituya a la socialista Susana Díaz al frente de la Junta de Andalucía. En las filas naranjas insisten en la estrategia Borgen, intentar buscar apoyos de la derecha y la izquierda para que el tercero el liza lidere ese cambio con el argumento de que son «el único partido que crece». Su secretario general, José Manuel Villegas, reclamó a PP y PSOE permitir que «surja ese gobierno de cambio desde el centro sin tener que contar con los extremos». Pero los dos han declinado la oferta.

Los conservadores están dispuestos a hablar, pero no sobre quién se instala en el palacio de San Telmo. «Si frustran el cambio o se repiten elecciones estarán traicionando a los que confiaron en ellos para acabar con el régimen socialista», declaró ayer el secretario general del PP, Teodoro García Egea.

Con Vox la sintonía es distinta y en Génova confían en encontrar puntos de encuentro. «Tendrá que decidir si tiene una posición pasiva, es decir, abstenerse y facilitar el Gobierno, o activa a la hora de participar de la línea del programa electoral para estos cuatro años», aseguró Casado.

Antecedente del PSE

Fuentes del partido insisten en que todavía es pronto para saber si finalmente Vox asumirá algún puesto en un hipotético Gobierno de Moreno. En el PP prefieren que la formación de ultraderecha le apoye desde fuera, de forma parecida a lo que los populares hicieron en el País Vasco en 2009 con Patxi López para que el socialista se convirtiera en el primer lehendakari no nacionalista. Una situación histórica en la que el PP votó al PSE en el Parlamento de Vitoria «a cambio de nada», tal y como recordó Casado el lunes en un mensaje directo a Abascal, que por aquel entonces era miembro del PP vasco.

Con el objetivo de allanar el camino hacia el pacto, los populares se esfuerzan en endulzar la imagen áspera de Vox. Una formación que ya «no es peligrosa» como Podemos, que lleva «varios años fuera de la Constitución», insisten en las filas conservadoras, sino un fértil caladero de pactos, con la Carta Magna como única línea roja. «Todo lo que quepa en la Constitución se puede hablar -remachó el líder del PP-, todo lo que esté fuera, no se puede hablar».

Un pacto que, de materializarse, cuenta con el plácet de José María Aznar. La fundación del expresidente del Gobierno, FAES, justifica en un análisis un acuerdo con Vox para hacer frente al «extremismo izquierdista y agresivamente anticonstitucional» en el que se sustenta Pedro Sánchez para permanecer en la Moncloa.