Casado desempolva el pacto de investidura entre Rivera y Sánchez

Casado en un acto del PP, ayer, en Sevilla. :: J. Muññoz / EFE/
Casado en un acto del PP, ayer, en Sevilla. :: J. Muññoz / EFE

El líder del PP se vuelca en minimizar el avance de Ciudadanos en Andalucía, sacudido por las grabaciones de Cospedal y Villarejo

P. DE LAS HERAS

Madrid. La publicación de las conversaciones entre la ex secretaria general del PP y valedora de la victoria de Pablo Casado en las primarias del pasado julio, María Dolores de Cospedal, y el excomisario encarcelado por delitos de corrupción, José Manuel Villarejo, no podía haber cogido al presidente de los populares en peor momento. Casado se enfrenta el 2 de diciembre en Andalucía a la primera prueba de fuego de su recién estrenado liderazgo. El objetivo no es ya vencer al PSOE de Susana Díaz, muy lejos en las encuestas, sino mantener una distancia de seguridad con Ciudadanos que aleje la amenaza de que le supere.

El líder del PP -que se volcará personalmente en los comicios autonómicos con una caravana paralela a la de su candidato, Juan Manuel Moreno- cargó ayer contra Albert Rivera y se esforzó en socavar su imagen de alternativa al PSOE, no ya en Andalucía sino en toda España. «Aquellos que han estado haciendo sobrevivir a Susana Díaz o que pedían el voto para la investidura de Pedro Sánchez en 2016 difícilmente pueden representar ahora un cambio», dijo durante un acto en Sevilla.

La repercusión de la convocatoria del presidente de Ciudadanos en el acto organizado ayer en Alsasua, al que también acudieron representantes del PP y de Vox, no es, desde luego, buena señal para el principal partido de la oposición y Casado lo demostró en su esfuerzo por minimizarlo. El líder del PP reivindicó que él ya fue a la localidad navarra hace cuatro meses para apoyar a la Guardia Civil y condenar las agresiones sufridas allí por dos agentes en 2016 «sin necesidad de hacer tanto ruido» y poco menos que acusó a Rivera de subirse tarde pero con alharacas a su mismo carro.

«El PP siempre va a estar contra los independentistas, siempre va a estar contra los abertzales. Ahora -adujo- nadie nos va a dar lecciones de cómo debemos hacerlo». En su posición defensiva, Casado incluso responsabilizó a la formación liberal de que los secesionistas estén en este momento al frente de la Generalitat de Cataluña y atribuyó su victoria al hecho de que el Gobierno de Mariano Rajoy optara por limitar temporalmente la aplicación del artículo 155 para poder contar con su respaldo. Porque, recordó, fue Ciudadanos quien supeditó la intervención a la convocatoria rápida de comicios animado por los buenos resultados que le auguraban las encuestas.

Resistencia

Los populares sostienen que, en realidad, las posibilidades de que la formación que lidera Rivera les adelante en Andalucía son muy remotas y que, según sus sondeos, se encuentran a más de cinco puntos de ventaja. Sin embargo, no ocultan su preocupación por el daño que pueda hacer a su discurso la resistencia de Cospedal a dar un paso al lado y dejar el escaño.

Con su llegada a la presidencia del partido, Casado confiaba en enterrar los ecos del 'caso Gürtel', que tanto desgaste electoral les supuso, pero las grabaciones en las que se oye a la ex secretaria general hablar con Villarejo del asunto y a este jactarse de haber intentado destruir el 'pen drive' en el que el contable del cabecilla de la trama, Francisco Correa, guardaba datos sensibles, lastran el intento de pasar página.

El presidente de los populares ha tratado de marcar distancias de la ex número dos del PP con sus declaraciones, pero algunos en el partido le piden que vaya más allá y dé un golpe de autoridad que permita dar por zanjado el problema.

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