Los candidatos a suceder a Rajoy miden fuerzas en los territorios en la recta final

Sáenz de Santamaría, en un acto ayer en Granada, en el que estuvo acompañada por el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno. :: e. p./
Sáenz de Santamaría, en un acto ayer en Granada, en el que estuvo acompañada por el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno. :: e. p.

El PP pronostica que ni tan siquiera todos los afiliados inscritos votarán el jueves en la primera vuelta para elegir al líder

NURIA VEGA MADRID.

¿Responderán las bases al aparato? ¿Es la militancia del PP permeable a las directrices de las estructuras del partido? A cinco días de que los afiliados voten en primera vuelta, los equipos de los candidatos a suceder a Mariano Rajoy avanzan a tientas. Lo inédito del sistema de elección -no hay ensayos de primarias en la formación a nivel nacional- y la imposibilidad de elaborar sondeos han dejado a los conservadores sin capacidad de vaticinio. Y, en este terreno, cada cual hace lo que puede por ampliar su red de apoyos en los territorios con la confianza de que los afiliados respondan a su estrategia.

66.706 militantes se han inscrito para participar en el proceso que renovará el liderazgo del PP. Este jueves están llamados a votar en las sedes. Que hayan entrado en la competición tres primeros espadas como Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Pablo Casado dificulta que uno de ellos se imponga sobre el resto. Así que todo apunta a que serán dos los aspirantes que pasen a la segunda vuelta.

En el PP creen que no será sencillo que todos los afiliados que aparecen en el censo electoral acudan a votar el 5 de julio. Muchos, aseguran las fuentes consultadas, «se han inscrito acuciados» por los cargos territoriales. «Y es un esfuerzo -reconocen- volver a las sedes para participar en un proceso que tampoco despierta grandes entusiasmos». En este contexto, los aspirantes se han lanzado a explotar sus fortalezas para ahuyentar el fracaso.

Cospedal y Casado pugnan por Cataluña y marcan distancias con la gestión del desafío secesionista

Cospedal y Sáenz de Santamaría encabezan las candidaturas con más posibilidades de granjearse los apoyos de altos cargos del partido. Mientras que el entorno de Casado apunta hacia los puestos intermedios y alcaldes y espera haber abierto grietas en territorios, en principio, más favorables a la causa de sus adversarias. «Convence a todo aquel que le escucha», quieren creer sus fieles.

El reparto

Casado parte con ventaja en Madrid, donde hace tiempo que se «patea» los distritos de la capital. Aunque el presidente autonómico, Ángel Garrido, ha mostrado su lealtad a Cospedal -que apostó por él tras la dimisión de Cristina Cifuentes-, fuentes del PP madrileño dan por sentado que el exvicesecretario tiene predicamento en la comunidad, una de las más potentes con 9.944 inscritos.

Además, el sostén que le han prestado los presidentes provinciales en Tarragona, Barcelona y Lleida le sitúa en buena posición en Cataluña, donde también Cospedal ha amarrado apoyos como el de la exministra de Sanidad Dolors Montserrat o Alicia Sánchez-Camacho. Allí Sáenz de Santamaría cuenta con el respaldo testimonial del exdelegado del Gobierno, Enric Millo. Será interesante conocer la preferencia de los militantes, cuando Casado y la secretaria general han marcado distancias con la gestión de la crisis catalana, tarea en buena parte de la exvicepresidenta.

La fortaleza de Sáenz de Santamaría podría encontrarse en Andalucía, donde tiene la complicidad del líder del partido, Juan Manuel Moreno, y donde recibió ayer el respaldo de Javier Arenas. También podría tomar impulso en la Comunidad Valenciana. Aunque fuentes de las candidaturas reconocen que ambos son territorios divididos. En el primero la exvicepresidenta batalla fundamentalmente con Cospedal. En el segundo, en principio, con Casado.

El equipo de la número dos de Rajoy en la Moncloa cree, además, tener amplia capacidad de penetración en Castilla y Léon, aunque dan por sentado que Ávila se partirá entre el exvicesecretario de Comunicación y José Ramón García-Hernández.

En cuanto a Cospedal, Extremadura se inclina hacia ella. Y donde puede exhibir músculo sin complejos es en Castilla-La Mancha. Fuentes populares sostienen que, junto a Galicia, es el único territorio que se mueve en bloque. El de Alberto Núñez Feijóo es una incógnita, aunque en el PP consideran que el presidente ya dio pistas al ensalzar las virtudes de la exsecretaria general.

La neutralidad del barón gallego no es excepción. Los dirigentes regionales han optado por no posicionarse hasta escuchar la voz de la militancia. Hay algunas excepciones como la del País Vasco, donde Alfonso Alonso forma parte del equipo de Sáenz de Santamaría.

 

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